Expertos advierten de los riesgos que implica esta nueva tendencia.
Los usuarios de cigarrillos electrónicos han encontrado una alternativa paradójica para dejar la adicción a la nicotina: abandonar el vapeo y volver al cigarrillo convencional, informa Bloomberg citando a personas y expertos familiarizados con la tendencia.

La idea parte de que ambos productos enganchan por lo mismo —la nicotina— y de que el cigarrillo, al ser más molesto, reduce el consumo hasta facilitar el abandono de ambos. El tabaco huele mal, pica y obliga a salir a la calle; el vapeo, en cambio, puede usarse en cualquier momento y lugar. En redes sociales, cada vez más usuarios cuentan que esas trabas les ayudaron a fumar menos.
Una encuesta de la organización británica Action on Smoking and Health a más de 13.000 adultos halló que los cigarrillos son el segundo método más usado para dejar el vapeo, después de parches y chicles. Casi uno de cada cinco que intenta dejar el vapeo lo ha probado.
Sin embargo, los médicos y expertos lo desaconsejan. «Quien intente dejar los cigarrillos electrónicos pasando a los convencionales se hace un daño enorme: pasa de un producto menos nocivo a otro más nocivo», advierte Elias Klemperer, profesor de la Universidad de Vermont (Estados Unidos) y especialista en adicciones. El vapeo también tiene riesgos, pero el cigarrillo quema tabaco y ese humo es más perjudicial.
Bloomberg señala otro peligro: en vez de abandonar la nicotina, algunas personas acaban fumando y vapeando. Los especialistas coinciden: por incómodo que sea el tabaco, no es una vía segura para dejar su adicción.
Con información de – RT
