De acuerdo con un nuevo estudio, este pilar de algunas dietas es rico en compuestos que promueven la salud mental.
El consumo diario de pasta de tomate podría alterar el funcionamiento del cerebro y mejorar la memoria, según reveló un estudio de la Universidad de Barcelona publicado en la revista Antioxidants.

Los científicos españoles estudiaron como el licopeno presente en los tomates rojos, un potente antioxidante y antiinflamatorio capaz de cruzar la barrera hematoencefálica, que regula el paso de moléculas desde el torrente sanguíneo al tejido cerebral, afecta en la actividad cognitiva. Para comprobar sus efectos, los expertos analizaron a 42 adultos de mediana edad que comieron 35 gramos de pasta de tomate diarios durante tres meses.
Además de un aumento en las concentraciones de licopeno con dicha dieta, se registró un «aumento marginal» en los niveles de BDNF, una proteína clave para el crecimiento y funcionamiento de las células cerebrales.
Impacto cerebral
Los resultados de las pruebas demostraron que los participantes mejoraron su «atención selectiva» y su «memoria asociativa». Además, escáneres realizados a un grupo más pequeño (14 personas) revelaron cambios tentativos en la conectividad cerebral, lo que según los expertos, mejora «la eficiencia y la adaptabilidad neuronal».
«Estos cambios neuronales sugieren que el consumo de tomate promueve la reorganización funcional de las redes cerebrales a gran escala», precisaron los expertos, añadiendo que las asociaciones paralelas entre el licopeno, el BDNF y la conectividad de la red neuronal podrían ser signos de dicho reajuste.
El equipo liderado por el nutricionista Ricardo López-Solís explicó que el tomate es rico en compuestos que promueven la salud mental. «Estos hallazgos proporcionan evidencia de que el consumo de tomate puede apoyar la función cognitiva y modular la conectividad cerebral en adultos sanos de mediana edad», concluyeron los autores del documento.
Las contribuciones del tomate a nivel cognitivo posiblemente se producen a través de «mecanismos neurotróficos y neuroprotectores mediados por antioxidantes», añaden los expertos, que advierten que los resultados aún son preliminares y requieren estudios más amplios y a largo plazo antes de generalizarlos. Es necesario determinar si los efectos observados «se mantienen en el tiempo y se traducen en una protección clínicamente significativa contra el envejecimiento cognitivo”.
Con información de – RT
