Wiesbaden (Alemania), 30 jul (dpa) – El producto interior bruto (PIB) de Alemania registró un crecimiento del 0,2 % en el segundo trimestre del año con respecto al trimestre anterior, según informó hoy la Oficina Federal de Estadística (Destatis).

Con base a datos provisionales, Destatis comunicó que las exportaciones también crecieron en relación al trimestre anterior, mientras que el gasto en consumo se mantuvo moderado y las inversiones descendieron, pese al masivo gasto público en infraestructuras.

Los últimos datos económicos permiten albergar la esperanza de que la mayor economía de Europa pueda superar las dificultades derivadas de la guerra en Irán. El clima empresarial en Alemania, que el Instituto Ifo mide periódicamente, mejoró en julio por tercer mes consecutivo.

ARCHIVO – Coches en el puerto alemán de Emden. El crecimiento de las exportaciones contribuyó a que el PIB de Alemania aumentara un 0,2 % en el segundo trimestre del año con respecto al trimestre anterior. Foto: Sina Schuldt/dpa

Según las estadísticas más recientes, la industria registró un aumento de los pedidos procedentes del extranjero de productos «Made in Germany». Además, las exportaciones alemanas aumentaron en mayo por cuarto mes consecutivo.

A su vez, el sector empresarial valora el rumbo de reformas emprendido por el Gobierno a principios de julio como un paso en la dirección correcta y está exigiendo que se acelere su implementación. Se prevén, por ejemplo, medidas para reducir la burocracia y estabilizar las cotizaciones sociales, aliviar la carga fiscal de los contribuyentes y fomentar los sectores con futuro.

«La evolución futura de la coyuntura económica en este segundo semestre, que ha comenzado de forma positiva, dependerá especialmente de lo que ocurra en Oriente Próximo», señaló Philipp Scheuermeyer, experto en coyuntura económica del banco estatal de fomento KfW. 

«La senda de crecimiento puede continuar con un aumento moderado de los precios de la energía. Sin embargo, si las exportaciones de energía desde la región del Golfo se paralizan durante demasiado tiempo, la crisis de los precios de la energía acabará por hacerse sentir», valoró.

El hecho de que la confianza de las empresas haya mejorado últimamente, a pesar de todas las crisis, demuestra, según la valoración del economista jefe del Commerzbank, Jörg Krämer, «el potencial de recuperación que existe en caso de que Estados Unidos e Irán puedan llegar a un acuerdo y el estrecho de Ormuz se mantenga abierto de forma permanente».

En el primer trimestre de 2026, el PIB alemán creció un 0,4 %, debido principalmente al aumento de las exportaciones. Tras un comienzo de año sorprendentemente bueno, había grandes esperanzas de que la economía alemana recuperara un impulso significativo tras tres años de escaso crecimiento.

Sin embargo, en especial debido a la guerra en Irán, las previsiones de crecimiento para el año en curso se han revisado a la baja de forma generalizada; ahora se espera un aumento del 0,5 % o algo más. 

Los economistas no prevén un repunte notable hasta 2027, cuando las enormes sumas que el Estado está destinando a los proyectos de infraestructura y en el sector de defensa y seguridad surtan pleno efecto.

Aumento de la inflación en julio

El coste de vida en Alemania se disparó tras el fin de la bonificación en el precio de los combustibles, con una tasa de inflación del 2,8 % en julio por encima del mismo mes de 2025, según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis) a partir de cifras provisionales.

En mayo y junio, la reducción del impuesto sobre la energía aplicable a la gasolina y el gasóleo en casi 17 céntimos de euros (19,5 céntimos de dolar) por litro había frenado la subida de los precios. La tasa de inflación descendió hasta el 2,3 % en junio. 

Todavía en abril, la crisis del precio del petróleo provocada por la guerra con Irán había impulsado la tasa de inflación hasta el 2,9 %, su nivel más alto desde enero de 2024.

La guerra de Irán lastra los mercados energéticos

La bonificación en el combustible expiró a finales de junio. Al mismo tiempo, la guerra de Irán sigue lastrando los mercados energéticos. Dado que muchos productores están repercutiendo gradualmente el aumento de los costes energéticos en sus precios, es posible que, por ejemplo, los alimentos se encarezcan en los próximos meses.

Según los cálculos de Destatis, en julio los precios de la energía en Alemania se situaron un 8,3 % por encima del nivel del mismo mes del año anterior. En junio, la subida fue del 3,4 %. En los surtidores, los precios superiores a dos euros por litro de combustible vuelven a ser la norma.

Alimentos subieron por debajo de la media

En el mes que está a punto de terminar, los consumidores alemanes tuvieron que pagar por los alimentos un 0,4 % más que en el mismo mes del año anterior, al igual que en los dos meses previos. Los servicios se encarecieron en tanto en julio un 2,9 % (en mayo y junio, un 3,1 %).

En conjunto, los precios al consumo subieron un 0,8 % entre junio y julio del año en curso, según los datos provisionales de la Oficina Federal de Estadística.

Según las estimaciones de los economistas, la inflación en Alemania no descenderá de forma sostenida hasta que, tras el cambio de año, la subida de los precios de la energía provocada por la guerra deje de tenerse en cuenta en la comparación interanual.

«La incertidumbre sigue siendo elevada y los efectos de la crisis energética sobre la inflación aún no se han manifestado plenamente», declaró recientemente la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. 

Los economistas prevén que el BCE suba en septiembre los tipos de interés de referencia en la zona del euro por segunda vez este año, con el fin de frenar la inflación.

Con información de Agencia DPA

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