Una fotografía que años atrás habría resultado difícil de imaginar marcó la inscripción de Alexandro Tonello para la Prefectura de Pichincha: militantes del correísmo y de Unidad Popular juntos, mientras Paola Pabón y Geovanni Atarihuana se saludaban en medio del acto electoral. Las diferencias históricas ceden espacio a una alianza que busca disputar el poder provincial en las elecciones seccionales de 2026.

Tonello, hasta ahora viceprefecto de Pichincha, inscribió este lunes 17 de agosto su candidatura en la Delegación Provincial del Consejo Nacional Electoral (CNE), acompañado por simpatizantes de Revolución Ciudadana (RC), Unidad Popular (UP) y el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE). La convergencia tiene además una explicación electoral: la RC se encuentra suspendida del registro electoral y ha debido recurrir a otras organizaciones habilitadas para canalizar sus candidaturas.

De adversarios políticos a compartir una candidatura

La escena política tiene una carga simbólica difícil de ignorar.

Unidad Popular y el correísmo estuvieron durante años en posiciones enfrentadas, especialmente durante el Gobierno de Rafael Correa. Ahora aparecen dentro de una estrategia electoral compartida de cara a los comicios del 29 de noviembre.

En la previa a la inscripción, la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, saludó al director nacional de Unidad Popular, Geovanni Atarihuana, mientras las militancias de ambas corrientes acompañaban el registro de Tonello.

La aproximación no surgió de un día para otro. A comienzos de agosto ya se había confirmado que Unidad Popular respaldaría candidaturas vinculadas a Revolución Ciudadana y que el Partido Socialista también formaría parte de acuerdos en determinadas jurisdicciones.

Atarihuana habla de unidad: “Los momentos difíciles que reclama el país reclaman unidad”

Geovanni Atarihuana defendió la convergencia política durante el acto y colocó como argumento central la situación nacional.

“Hoy marcamos un hito poniendo la mira en el futuro y la victoria”.

El dirigente sostuvo además que los momentos difíciles que atraviesa Ecuador demandan unidad.

Sus declaraciones adquieren especial significado por la historia política de las organizaciones involucradas: sectores que protagonizaron fuertes enfrentamientos políticos durante años ahora encuentran un punto de coincidencia ante las elecciones de 2026.

Tonello convierte la situación nacional en eje de campaña

Alexandro Tonello también utilizó su inscripción para lanzar un mensaje político que trascendió Pichincha y apuntó directamente hacia la situación del país.

“Gracias por entender el momento difícil que vive el Ecuador. Lo que está pasando en el país nos atraviesa la vida”, manifestó durante el acto, antes de cuestionar al Gobierno a partir de indicadores de violencia, empleo y salud.

El candidato llega a la contienda después de ejercer la Viceprefectura junto a Paola Pabón. Documentación oficial del Gobierno Provincial identifica a Pabón como prefecta y a Tonello como viceprefecto durante la administración 2023-2027.

Ahora busca sucederla y mantener la Prefectura bajo el control del bloque político que actualmente administra la provincia.

La suspensión de Revolución Ciudadana cambió el tablero

Detrás de las nuevas alianzas existe un factor determinante: Revolución Ciudadana no puede competir directamente bajo su propia organización mientras permanece suspendida del registro electoral.

Esta situación obligó al movimiento a buscar organizaciones políticas habilitadas que permitan presentar a sus principales figuras.

El asambleísta correísta Franklin Samaniego ya había explicado que el PSE serviría como plataforma en determinadas provincias y Unidad Popular en otras, además de acuerdos con movimientos locales.

La estrategia permite al correísmo mantenerse en la competencia, aunque sus candidatos aparezcan cobijados electoralmente por otras organizaciones.

Pichincha se convierte en una pieza estratégica

La candidatura de Tonello no está aislada.

En Quito, Pabel Muñoz busca continuar al frente de la Alcaldía, mientras Tonello pretende mantener la Prefectura dentro del mismo espacio político.

La alianza había definido precisamente a Muñoz para Quito, Tonello para la Prefectura y Jazmín Vargas para acompañar la candidatura provincial.

La apuesta convierte a Pichincha en uno de los territorios más importantes para medir la capacidad electoral del correísmo después de los obstáculos legales que afectaron su participación con lista propia.

El correísmo también mueve sus fichas en Guayas

La estrategia se extiende a otras provincias.

En Guayas, las candidaturas vinculadas a este espacio político avanzaron con Sofía Espín para la Prefectura, José Francisco Cevallos para la Viceprefectura y Fiorella Ycaza para la Alcaldía de Guayaquil.

La lógica es clara: mantener presencia en las principales plazas electorales del país mediante acuerdos con organizaciones habilitadas.

El escenario deja una de las imágenes políticas más llamativas de estas seccionales: antiguos adversarios dejando temporalmente a un lado sus diferencias para enfrentar juntos una elección decisiva.

La pregunta será si esa unidad construida desde las dirigencias logra trasladarse también a las bases y, finalmente, a las urnas.

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