Esta alta mortalidad obedece a la grave respuesta inflamatoria que provoca el virus, lo que exige un diagnóstico y hospitalización urgentes
Un estudio publicado en la Revista del Instituto de Medicina Tropical de São Paulo revela que la letalidad del hantavirus en Brasil alcanza su nivel más alto entre los adolescentes de 15 a 19 años.

Tras analizar 177 casos confirmados entre 2009 y 2019, la investigación determinó que la mortalidad en ese grupo etario llega al 50 %. La letalidad general en el periodo estudiado fue del 33,3 %. El síndrome cardiopulmonar fue la manifestación clínica predominante (58,7 %). Brasil es el país de América con «el mayor número de casos» de esta variante, y Santa Catarina el estado más afectado, según la investigación.
Los síntomas más frecuentes —fiebre, dolor de cabeza, náuseas y dificultad respiratoria— derivaron en un 89,7 % de hospitalizaciones. El riesgo de muerte se asoció principalmente a complicaciones respiratorias y al uso de ventilación mecánica. Paradójicamente, los pacientes que buscaron atención médica temprana registraron una letalidad mayor. Los autores del estudio lo atribuyen a la dificultad inicial para diferenciar el hantavirus de otras enfermedades virales y recomiendan mejorar la capacitación diagnóstica.
¿Qué es el hantavirus? Léalo en este artículo
Según la investigación, el pico de contagios ocurrió en 2013 y se asoció a la «floración sincronizada del bambú», un fenómeno natural que ocurre cada cinco a siete años y multiplica la población de roedores transmisores del virus. Estos brotes suelen concentrarse en zonas boscosas con alta actividad agrícola, como los cultivos de maíz.
Panorama actual
Entre el 1 de enero y el 27 de abril de 2026, el Ministerio de Salud de Brasil ha registrado siete casos y un fallecido. Según cifras oficiales, la enfermedad afecta hoy sobre todo a trabajadores agrícolas varones de entre 20 y 39 años, y mantiene una letalidad promedio del 46,5 %.
Esta alta mortalidad obedece a la severa respuesta inflamatoria que provoca el virus, lo que exige un diagnóstico y hospitalización urgentes. La atención se ve obstaculizada a menudo por el precario acceso sanitario en las zonas rurales. Entre 1993 y 2025, Brasil acumuló 2.429 casos confirmados y 997 muertes por esta enfermedad.
Con información de – RT
