Un año después de que Xi Jinping presentara la Iniciativa de Gobernanza Global, China intensifica un debate que toca directamente a América Latina: quién tiene voz en las grandes decisiones internacionales. Beijing plantea más representación para los países en desarrollo, una ONU fortalecida y nuevas reglas para desafíos que van desde la inteligencia artificial hasta el comercio y la seguridad.

Un año después: ¿qué cambió?

La Iniciativa de Gobernanza Global fue presentada por el presidente chino Xi Jinping en septiembre de 2025. Doce meses después, Beijing busca mostrar que la propuesta ha pasado del discurso a una agenda internacional más amplia.

El Libro Blanco publicado en junio de 2026 resume el planteamiento alrededor de cinco principios: igualdad soberana, Estado de derecho internacional, multilateralismo, bienestar de las personas y acción concreta.

Pero detrás de esos conceptos existe una discusión mucho mayor: ¿reflejan las instituciones creadas después de la Segunda Guerra Mundial el mundo actual?

El dato que pone al Sur Global en el centro

Según el documento chino, el Sur Global representa más del 60% de la economía mundial medida por paridad de poder adquisitivo y aporta aproximadamente el 80% del crecimiento económico global.

Beijing argumenta que ese creciente peso económico no está reflejado suficientemente en organismos como el FMI, Banco Mundial y Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por lo que reclama una mayor representación de los países en desarrollo.

Es aquí donde la discusión deja de ser exclusivamente china y alcanza directamente a América Latina, África y Asia.

China no propone eliminar el sistema: quiere reformarlo

Uno de los puntos centrales del planteamiento es que Beijing no propone reemplazar el sistema internacional vigente, sino reformarlo y adaptarlo a las nuevas realidades económicas, políticas y tecnológicas.

Naciones Unidas permanecería en el centro, pero con mayor participación de los países en desarrollo.

La discusión también se extiende hacia terrenos que definirán las próximas décadas: inteligencia artificial, economía digital, ciberespacio, cambio climático y nuevas tecnologías.

¿Y qué significa para Ecuador?

Para Ecuador, el debate no es distante.

Un sistema internacional con mayor peso del Sur Global podría modificar espacios de negociación sobre financiamiento, comercio, infraestructura, tecnología, desarrollo y representación internacional.

Un año después de su lanzamiento, ese puede ser el verdadero desafío de la iniciativa china: demostrar que una mayor voz para el Sur Global puede convertirse en resultados concretos para sus países y sus ciudadanos. FIN

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