El régimen de Vladimir Putin incluyó este viernes a la Universidad de Stanford en su lista negra de «organizaciones indeseables», sin dar motivos, lo que en la práctica prohíbe a los rusos realizar cualquier estudio en la prestigiosa universidad estadounidense.

Rusia califica habitualmente de «indeseables» a las entidades que, según afirma, socavan su orden constitucional o su seguridad nacional. La ley prohíbe que puedan operar en el país y establece penas de prisión de hasta cinco años por financiar dichas actividades y de seis años por organizarlas.

La lista también incluye a más de 300 organizaciones de derechos humanos, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas y medios de comunicación independientes. Entre las más destacadas figuran las universidades estadounidenses Yale y Berkeley, el grupo de derechos humanos Human Rights Watch y la organización anticorrupción Transparency International.

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