Los resultados de PISA 2025 encendieron nuevamente las alertas sobre el aprendizaje de los estudiantes ecuatorianos. Solo dos de cada diez jóvenes alcanzan al menos el nivel mínimo de competencia en matemáticas, mientras que en lectura lo consigue el 38% y en ciencias el 40%, según la OCDE.

Ecuador obtuvo 366 puntos en matemáticas, 385 en lectura y 393 en ciencias, y se ubicó en los puestos 76, 65 y 70, respectivamente, entre 91 países y economías participantes.

Más allá del ranking, Margarita Ortiz Rojas, directora del Centro de Investigaciones y Servicios Educativos de la Espol, considera que el dato que debería generar mayor preocupación es la cantidad de estudiantes que no alcanza las competencias básicas para comprender, razonar, interpretar información y aplicar lo aprendido a situaciones nuevas.

Ecuador no solo debe mirar el puesto que ocupa en PISA 2025

Para Ortiz, reducir los resultados de PISA 2025 a una posición en el ranking sería insuficiente. La evaluación muestra que una proporción importante de estudiantes ecuatorianos no alcanza el nivel 2 de desempeño, considerado el umbral básico de competencia.

En matemáticas, apenas el 20% llega a ese nivel; en lectura lo hace el 38% y en ciencias, el 40%.

La OCDE señala que, en matemáticas, un estudiante que alcanza el nivel 2 puede interpretar situaciones sencillas y reconocer cómo representarlas matemáticamente.

La académica sostiene que estos resultados deben analizarse desde múltiples dimensiones: apoyo docente y familiar, clima escolar, asistencia, motivación, autorregulación y forma de utilizar los recursos digitales.

Lectura y pantallas: el reto es recuperar la atención sostenida

Uno de los factores que Ortiz considera relevantes es el cambio en los hábitos de lectura. La exposición creciente a pantallas y a contenidos breves y fragmentados puede dificultar la atención sostenida que requiere una lectura profunda.

Esto no significa que la tecnología sea incompatible con el aprendizaje. El problema, explica, está en cómo, cuánto y para qué se utilizan los dispositivos.

La OCDE también relaciona los cambios en el desempeño lector con procesos como la digitalización, el aumento del tiempo frente a pantallas y una menor frecuencia de lectura por placer.

Por ello, el desafío no sería simplemente quitar los celulares, sino enseñar a los estudiantes a utilizarlos de manera intencional y reservar momentos en los que puedan concentrarse sin interrupciones.

Matemáticas: menos memorización y más razonamiento

El resultado en matemáticas es uno de los principales puntos de preocupación. Ecuador obtuvo 366 puntos, frente a 377 en la evaluación de 2017.

La OCDE, sin embargo, advierte que la comparación debe interpretarse teniendo en cuenta la expansión de la educación secundaria: más adolescentes de sectores históricamente marginados están llegando a estas edades y participando en la evaluación.

Para Ortiz, entre los problemas de fondo están los vacíos de aprendizaje que se acumulan desde los primeros años de escolaridad y una enseñanza que todavía puede centrarse demasiado en repetir procedimientos.

El reto, plantea, es avanzar hacia un aprendizaje basado en el razonamiento matemático y en la capacidad de utilizar conocimientos para resolver problemas de la vida real, precisamente el tipo de competencia que busca medir PISA.

¿Qué pueden hacer los padres para mejorar el aprendizaje?

La respuesta no pasa únicamente por exigir mejores calificaciones.

Ortiz propone que las familias formen parte de un sistema de acompañamiento al aprendizaje.

Entre las acciones que pueden implementar están:

  • Acompañar a los estudiantes y preguntarles qué aprendieron, no solo qué nota obtuvieron.
  • Fomentar la lectura de manera cotidiana y conversar sobre lo leído.
  • Establecer rutinas para el uso de celulares y otros dispositivos, diferenciando los momentos de estudio, descanso y entretenimiento.
  • Proteger espacios de concentración, evitando la exposición permanente a notificaciones y estímulos.
  • Estimular la argumentación y la resolución de problemas, en lugar de limitar el aprendizaje a memorizar respuestas.
  • Detectar temprano las dificultades y buscar apoyo cuando existan vacíos de aprendizaje.

¿Qué deberían hacer las escuelas y el Ministerio de Educación?

A corto plazo, Ortiz plantea diagnosticar las brechas y reforzar los aprendizajes fundamentales. A mediano plazo, considera necesario fortalecer las prácticas docentes, especialmente en comprensión lectora, razonamiento matemático y uso pedagógico de la tecnología.

Y a largo plazo, propone mejorar la coherencia entre currículo, enseñanza y evaluación, con una prioridad: profundizar los aprendizajes en lugar de intentar cubrir una gran cantidad de contenidos.

La OCDE coincide en que los resultados de Ecuador deben observarse más allá del promedio: el país tiene una proporción elevada de estudiantes con bajo desempeño, aunque la expansión de la educación secundaria hacia poblaciones anteriormente menos representadas también constituye un avance de inclusión educativa.

PISA 2025 deja una pregunta más importante que el ranking

Ecuador quedó en el puesto 65 en lectura, 70 en ciencias y 76 en matemáticas entre 91 participantes.

Pero el dato que plantea el mayor desafío está dentro de esos resultados: ocho de cada diez estudiantes no alcanzan el nivel mínimo de competencia matemática.

Para la académica de la Espol, la respuesta requiere que Ministerio, escuelas, docentes y familias trabajen como un sistema.

En los hogares, eso puede comenzar con acciones aparentemente sencillas: acompañar, conversar, leer y establecer rutinas claras para el uso de dispositivos.

Con información de – El Universo

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