Las Fuerzas Armadas pidieron disculpas públicas por orden de la Corte Constitucional, pero los padres de Josué, Nehemías, Steven e Ismael aseguran que el dolor sigue intacto y que la lucha por la verdad apenas comienza.

El acto de disculpas públicas realizado por las Fuerzas Armadas en Guayaquil reabrió una de las heridas más profundas de la historia reciente del Ecuador. Frente a autoridades, ciudadanos y medios de comunicación, los padres de Josué, Nehemías, Steven e Ismael recordaron el sufrimiento que enfrentaron desde la desaparición de sus hijos hasta la confirmación de sus muertes. Sus testimonios estremecieron al país y dejaron en evidencia que ninguna disculpa puede borrar el dolor causado.

El Estado reconoce su responsabilidad

Por disposición de la Corte Constitucional, las Fuerzas Armadas ofrecieron disculpas públicas a las familias de los cuatro niños de Las Malvinas, víctimas de desaparición forzada y posterior muerte.

Desde el Hemiciclo de La Rotonda, en Guayaquil, el comandante general de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, el general Mauricio Salazar, reconoció la responsabilidad estatal en los hechos y pidió perdón a nombre de la institución.

«Pedimos perdón con vergüenza y dolor», expresó el alto oficial durante una ceremonia que estuvo marcada por la emotividad y el reclamo de justicia.

La sentencia de la Corte Constitucional estableció esta medida de reparación simbólica tras determinar graves vulneraciones a los derechos humanos de los menores y sus familias.

«Nadie nos devolverá a nuestros hijos»

Las palabras más impactantes llegaron de los familiares de las víctimas.

Entre lágrimas y con la voz quebrada, los padres recordaron los días de incertidumbre, angustia y desesperación que vivieron mientras buscaban a sus hijos.

Afirmaron que las disculpas son un paso importante, pero insuficiente frente a una tragedia que les cambió la vida para siempre.

«Nadie nos devolverá a nuestros hijos», fue una de las frases que más conmovió a los asistentes y que rápidamente se viralizó en redes sociales.

Los familiares insistieron en que la memoria de Josué, Nehemías, Steven e Ismael debe mantenerse viva para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.

Un caso que marcó al Ecuador

La desaparición y muerte de los cuatro niños de Las Malvinas provocó una ola de indignación nacional e internacional.

Organizaciones de derechos humanos, colectivos ciudadanos y diversos sectores sociales exigieron durante meses respuestas claras sobre lo ocurrido y sanciones para los responsables.

El caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la impunidad y abrió un intenso debate sobre los procedimientos de seguridad, el uso de la fuerza y la protección de los derechos fundamentales en Ecuador.

La resolución de la Corte Constitucional ratificó la obligación del Estado de reparar a las víctimas y garantizar que estos hechos no vuelvan a ocurrir.

La exigencia de justicia continúa

Aunque las Fuerzas Armadas reconocieron públicamente los hechos y pidieron perdón, las familias dejaron claro que su principal demanda sigue siendo la misma: conocer toda la verdad y lograr justicia plena.

Los padres reiteraron que no buscan venganza, sino respuestas definitivas y sanciones ejemplares para quienes resulten responsables.

Mientras el acto de disculpas concluyó formalmente, el mensaje de las familias resonó con fuerza: el dolor permanece, la ausencia sigue presente y la búsqueda de justicia aún no termina. FIN

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