Los equipos de rescate de Nepal lograron avanzar el martes (15.09.2026) hasta 80 metros de profundidad en el túnel de una central, donde creen que seis trabajadores podrían haber sobrevivido resguardados en bolsas de aire, casi tres semanas después de la riada que acabó con la vida de más de 1.300 personas.

«Dado que el paso está bloqueado por rocas y escombros, se puede asumir que podría haber algún espacio vacío más adentro. Si las operaciones de rescate y despeje avanzan sin contratiempos, hay esperanza de recibir buenas noticias», dijo el ingeniero Sriram Neupane, que trabaja en la zona.

El túnel pertenece a la central hidroélectrica Chilime Hydropower Company Limited, en el distrito nepalí de Rasuwa, el más golpeado por la catástrofe, ubicado en un estrecho desfiladero que quedó completamente inaccesible por vía terrestre.

Para llegar al lugar, los rescatistas y los suministros han sido trasladados en helicóptero, aunque las autoridades han enfrentado graves dificultades para aterrizar debido a la inestabilidad del terreno.

El exministro de Energía, Kulman Ghising, declaró que la esperanza de hallarlos con vida cobró fuerza tras escucharse ecos en respuesta a las señales sonoras enviadas por los rescatistas desde unos 120 metros dentro de la galería.

Hay alimentos y agua

«Nos han informado de que allí hay 92 baterías grandes, mientras que la sección inferior cuenta con una cocina, alimentos como arroz, lentejas, azúcar y té, además de un tanque de agua de unos 1.000 litros», detalló Neupane en una publicación en Facebook.

«Si el aire (oxígeno) atrapado en la parte superior se ha mantenido intacto tras la riada, no se descarta que hayan podido sobrevivir durante un período prolongado», señaló el ingeniero, estimando que las reservas permitirían la supervivencia entre tres y cuatro semanas.

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