Ecuador enfrenta una de las temporadas invernales más duras de los últimos años. Las intensas lluvias registradas en lo que va de 2026 han dejado víctimas, miles de familias afectadas y graves daños en infraestructura, configurando una emergencia que se extiende a gran parte del país.

Más de 100.000 afectados y 17 fallecidos por las lluvias
Según datos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, hasta el 26 de abril las lluvias han dejado al menos 17 personas fallecidas y más de 106.000 afectados en todo el territorio nacional.
El impacto humano es significativo: miles de familias han visto alterada su vida cotidiana, mientras comunidades enteras enfrentan condiciones cada vez más complejas por la acumulación de eventos climáticos adversos.
Viviendas destruidas y familias en situación vulnerable
El daño en los hogares es uno de los efectos más críticos. Se reportan 31.852 viviendas afectadas, de las cuales 275 han sido completamente destruidas.
Esto ha dejado a cientos de familias sin techo o viviendo en condiciones precarias, agravando la situación en sectores ya vulnerables, donde la pérdida de bienes y la inseguridad habitacional se convierten en una preocupación inmediata.
Infraestructura colapsada complica la emergencia
Las lluvias también han impactado de forma severa la infraestructura del país. Al menos 60 puentes han resultado afectados, incluyendo 33 que colapsaron, mientras más de 67 kilómetros de vías presentan daños.
Esta situación dificulta la movilidad, el acceso a comunidades aisladas y la distribución de ayuda humanitaria, complicando las labores de respuesta de las autoridades.
Provincias más afectadas y alerta nacional
Las provincias más golpeadas por la temporada invernal son Guayas, Los Ríos, Esmeraldas y El Oro. Sin embargo, otras zonas como Manabí, Loja y Chimborazo también registran afectaciones importantes.
En total, se han reportado 2.622 eventos adversos en 199 cantones y 734 parroquias. Varias provincias se mantienen en alerta roja, mientras continúa el monitoreo permanente de la situación.
Ecuador atraviesa un periodo de lluvias intensas asociado a condiciones climáticas que incrementan la frecuencia de deslizamientos, inundaciones y colapsos estructurales. Este tipo de eventos no solo tiene efectos inmediatos en la población, sino que también genera impactos prolongados en la economía local, la conectividad y los servicios básicos.
La actual emergencia pone en evidencia la vulnerabilidad de varias regiones frente a fenómenos climáticos extremos y la necesidad de fortalecer la planificación territorial, la prevención de riesgos y la capacidad de respuesta ante desastres.
Fuente: Informa Ecuador
