El presidente del Foro Energético Ecuador analiza los retos del sistema eléctrico nacional y plantea una hoja de ruta para un futuro energético sostenible.

Quito, 26 mayo de 2025. – Ecuador posee abundantes recursos renovables y no renovables que pueden ser aprovechados para evitar que los apagones del año pasado se repitan. Lo que falta es planificación, inversión y decisión política, sostiene Fernando Salinas, presidente del Foro Energético Ecuador.

“Contamos con distintos recursos que debemos desarrollar a partir de la investigación, el desarrollo tecnológico y la inversión. Es urgente que nuestras autoridades den un golpe de timón y encaminen al país hacia un verdadero desarrollo energético, porque los recursos existen”, expresó Salinas en entrevista con Confirmado.net. En ella compartió su visión sobre los riesgos del próximo estiaje y las oportunidades de la transición hacia energías limpias.

Para Salinas, la inversión es clave: tanto pública como privada. Señala que hay capital internacional disponible, siempre que existan condiciones claras. “El país debe prometer a los inversionistas que tendrán seguridad jurídica y rentabilidad. Así ganan ellos, pero también gana el país con un mejor servicio eléctrico para la población y la industria, porque la energía es desarrollo”, dijo.

Su reciente participación en el foro Energreen Talks 2025 sirvió como punto de partida para un análisis profundo del sector. Calificó al evento como “exitoso” por reunir a autoridades, técnicos, empresas y organismos vinculados al desarrollo energético. Se debatieron barreras y soluciones para avanzar en la incorporación de fuentes limpias como la solar y eólica al sistema eléctrico nacional.

“Fue un espacio propicio para que las autoridades definan el rumbo del sector eléctrico y para identificar oportunidades reales de inversión en generación eléctrica renovable”, comentó.

Fernando Salinas durante su intervención en el Foro Energreen Talks 2025. Foto: Cortesía

Preparación ante el estiaje y visión a futuro

Salinas advirtió que el estiaje previsto desde septiembre no debería causar apagones si las condiciones siguen favorables. Se espera más lluvia que en 2024, pero también es clave que funcionen los proyectos térmicos emergentes y la interconexión de 400 MW con Colombia. “Si eso falla, podrían volver los racionamientos”, advirtió.

Frente a un crecimiento sostenido de la demanda (5% anual, unos 250 MW), propone una estrategia en tres etapas:

  • Corto plazo: activar generación térmica emergente, como barcazas y proyectos como Progen y Austral.
  • Mediano plazo: incorporar los proyectos solares y eólicos ya adjudicados.
  • Largo plazo: construir grandes hidroeléctricas como Cardenillo o Santiago, priorizando la Cuenca Occidental para balancear la estacionalidad de la Cuenca Oriental.

“Si desarrollamos más centrales hidroeléctricas —medianas, pequeñas, micro y grandes— en la Cuenca Occidental, y las combinamos con energía solar, eólica y térmica, tendremos un mix energético robusto que garantizará las necesidades del país en el futuro”, afirmó.

Recalcó además que Ecuador tiene un potencial hidroeléctrico de hasta 22.000 MW. “Debemos seguir apostando por esta fuente, que es renovable, no contaminante y barata. El futuro energético del país debe construirse desde la hidroelectricidad”, concluyó.

Coca Codo Sinclair y su rol estratégico

Salinas defendió la importancia estratégica de la central Coca Codo Sinclair (CCS), que produce el 33% de la energía hidroeléctrica del país y el 25% de la energía total. “Uno de cada cuatro kilovatios consumidos en el país proviene de Coca Codo”, precisó.

Además de su impacto económico —evita la emisión de 4.600 toneladas de CO2 y ahorra unos 400 millones de dólares al año—, advirtió sobre el riesgo latente de la erosión regresiva del río Coca, que podría afectar la captación de agua de la central. “Si eso ocurre, volveríamos a apagones de 8 a 10 horas diarias, una calamidad energética y económica”, dijo.

Como solución, propuso analizar la posibilidad de concesionar la operación de CCS a una empresa especializada. “Se puede lograr una fórmula de ganar-ganar: el Estado transfiere el riesgo a la operadora, que a cambio se encarga de la operación y garantiza seguridad y eficiencia”, concluyó.

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