La investigación también reveló que las personas que pertenecen a minorías raciales o de menores ingresos o menor nivel educativo se enfrentan a una exposición mayor al cadmio.

Las personas adultas expuestas de forma pasiva al humo de tabaco presentan en su sangre niveles 1,5 veces más altos de cadmio, un metal tóxico relacionado con el cáncer, que quienes viven en entornos libres de humo, según una investigación de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Texas A&M, EE.UU. 

Sin embargo, estos niveles seguían siendo mucho más bajos que en los fumadores activos que, en comparación, presentaban más del triple de cadmio en la sangre. 

«Esta información es importante porque el cadmio se acumula en el cuerpo con el tiempo y es un factor de riesgo para el cáncer de riñón, pulmón y próstata», comentó Nandita Sarker, primera autora del estudio.

De acuerdo con los resultados, el sexo biológico también influye. En todos los grupos de edad analizados, las mujeres presentaron niveles de cadmio más elevados que los hombres. «Esta diferencia se debe a factores biológicos básicos: el tracto digestivo femenino absorbe el cadmio de forma mucho más eficiente que el masculino, especialmente durante cambios hormonales importantes como la menstruación, el embarazo y la menopausia», señala el comunicado.

La investigación también reveló que las personas pertenecientes a minorías raciales o con menores ingresos o menor nivel educativo se enfrentan a una exposición significativamente mayor a este peligroso metal. Sin embargo, los autores aclaran que en esas personas también influyen otras circunstancias. 

«Esta disparidad no puede explicarse únicamente por los hábitos de fumar, sino que probablemente sea el resultado de desigualdades sociales, ambientales y financieras más amplias», explicó Sarker. 

Precisó que «en estos casos, el cadmio normalmente proviene de viviendas multifamiliares superpobladas donde el humo se propaga a través de sistemas de ventilación compartidos o procedentes de la industria alimentaria, el suelo y los gases de escape del tráfico».

Sin embargo, la especialista indicó que el estudio presenta limitaciones porque la cotinina, la sustancia química que el organismo produce cuando procesa la nicotina, solo permanece en el cuerpo humano durante aproximadamente 15 a 20 horas. «Este breve lapso significa que una sola prueba de laboratorio no puede distinguir entre alguien que acaba de salir de una habitación llena de humo y un fumador ocasional, ni tampoco puede rastrear la ingesta de cadmio en la dieta durante varias décadas», detalló. 

Con información de – RT

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