La Organización Meteorológica Mundial prevé que el fenómeno de El Niño se fortalezca en los próximos meses y alcance su máxima intensidad hacia finales de año, con posibles efectos sobre las lluvias, las temperaturas y la producción agrícola en distintas regiones del planeta.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno de El Niño continuará fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad muy fuerte en los próximos meses, aumentando los riesgos de temperaturas extremas, sequías, lluvias torrenciales e inundaciones en diferentes partes del mundo.

El organismo, dependiente de Naciones Unidas y considerado una de las principales autoridades científicas internacionales en materia meteorológica y climática, señaló que el episodio podría alcanzar su máxima intensidad hacia finales de año, aunque sus efectos podrían prolongarse durante los primeros meses de 2027.
El Niño elevará los riesgos de lluvias extremas, sequías y calor
La intensificación del fenómeno preocupa a los organismos meteorológicos debido a los cambios que puede provocar en los patrones habituales de temperatura y precipitación.
Según la OMM, estas alteraciones pueden incrementar el riesgo de inundaciones, sequías y episodios de calor extremo, dependiendo de la región.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, sostuvo que la magnitud prevista para este episodio requiere reforzar las medidas de preparación y respuesta de los países.
El fenómeno de El Niño aparece de manera irregular, generalmente cada dos a siete años, y se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical.
Ecuador, Perú y Colombia están entre las zonas bajo observación
Una de las áreas fundamentales para el desarrollo de El Niño es el Pacífico tropical, cuyas aguas bañan las costas de países como Ecuador, Perú y Colombia.
El calentamiento excepcional del océano constituye uno de los principales factores detrás de la evolución del fenómeno.
La temperatura de la superficie marina ha registrado valores muy superiores a los promedios habituales.
Pero la señal más preocupante no se encuentra únicamente en la superficie.La OMM ha advertido que debajo de ella existe una importante acumulación de calor oceánico.
En determinadas zonas, las temperaturas del agua subsuperficial han llegado a superar ampliamente los valores normales.
Este calor acumulado puede alimentar la evolución del fenómeno durante los próximos meses.
El impacto de El Niño ya se siente en distintas regiones
Los efectos de El Niño no se limitan al Pacífico. Sus alteraciones atmosféricas pueden modificar los patrones de lluvia y temperatura a miles de kilómetros de distancia.
En Centroamérica, por ejemplo, la modificación de las precipitaciones ha contribuido a condiciones de sequía y a problemas de disponibilidad de agua, con consecuencias para cultivos y comunidades rurales.
En India también existe preocupación por el comportamiento de las lluvias del monzón y sus posibles repercusiones sobre la agricultura.
Otras regiones, como partes de África, el sudeste asiático y Australia, pueden experimentar episodios de lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos asociados con la variabilidad climática relacionada con El Niño.
La agricultura, uno de los sectores más vulnerables
Uno de los principales riesgos derivados de un El Niño fuerte es el impacto sobre la producción de alimentos.Cuando las lluvias se reducen de manera significativa o se concentran en periodos inusuales, los cultivos pueden sufrir pérdidas importantes.
Al mismo tiempo, las inundaciones y las temperaturas extremas pueden destruir cosechas y afectar la infraestructura agrícola.
Estos impactos pueden trasladarse posteriormente a los mercados internacionales mediante una menor disponibilidad de determinados productos y un aumento de los precios.
Por ello, la OMM insiste en que los gobiernos deben utilizar los pronósticos disponibles para anticiparse a los posibles impactos y fortalecer sus planes de prevención.
El calor del océano mantiene en alerta a los científicos
Uno de los indicadores que genera mayor preocupación es el comportamiento de las temperaturas del océano.
La superficie del Pacífico tropical ha registrado anomalías térmicas extraordinarias, mientras que bajo la superficie se acumula una cantidad todavía mayor de calor.
Esta combinación constituye una señal importante para los científicos que vigilan la evolución de El Niño y explica parte de las previsiones de un fortalecimiento del fenómeno durante los próximos meses.
La OMM sostiene que los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales deberán mantener una vigilancia estrecha y preparar medidas de respuesta ante posibles fenómenos extremos.
¿Qué puede pasar en 2027?
Aunque se prevé que El Niño alcance su mayor intensidad hacia finales de 2026, sus consecuencias no necesariamente desaparecerán de inmediato.
Las alteraciones de temperatura y precipitación pueden persistir durante los primeros meses de 2027, aunque su intensidad y distribución dependerán de la evolución del fenómeno y de las condiciones atmosféricas y oceánicas.
Por eso, los expertos recomiendan interpretar las previsiones regionalmente: El Niño no produce el mismo efecto en todos los países.
Para Ecuador y otros países de la costa del Pacífico, el seguimiento de las condiciones oceánicas y atmosféricas será especialmente relevante durante los próximos meses.
Con información de – El universo
