Pocas elecciones son tan importantes para el medio ambiente como las presidenciales en Brasil. Al albergar el país la mayor parte de la selva amazónica, un importante sumidero de carbono a escala global, las políticas de conservación de Brasil tienen un impacto mundial.

Los ambientalistas ya han expresado su preocupación por el hecho de que el candidato Flávio Bolsonaro (PL) haya obtenido un 2 % de ventaja sobre el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva (PT), en la primera vuelta de las elecciones.

«Sin querer sonar alarmista, diría que la reelección de Lula es la única barrera entre nosotros y el fin de la Amazonía», afirma Claudio Angelo, coordinador de política internacional del Observatorio del Clima, una red de ONG brasileñas.

Una de las defensas más poderosas de la naturaleza

A lo largo de décadas, la selva amazónica ha actuado como una de las defensas más poderosas de la naturaleza contra el cambio climático. Sin embargo, este bioma también ha sufrido una deforestación a gran escala.

Durante la presidencia del padre de Flávio, Jair Bolsonaro, de 2019 a 2022, se debilitaron los organismos ambientales y se redujeron las medidas de fiscalización. Como resultado, la tala de la selva tropical alcanzó tasas sin precedentes.

«Se descuidó la agenda ambiental y se revirtió el control que el gobierno ejercía sobre la contaminación en general —y, específicamente, sobre la deforestación—», explica Claudio Forner, jefe de política climática de Climate Analytics, un think tank con sede en Berlín. 

Durante los cuatro años del gobierno de Bolsonaro, se estima que se destruyeron 45.586 kilómetros cuadrados de la Amazonía —un área mayor que la superficie de Dinamarca—. La selva, por su parte, ya no es tan resiliente como antes. Los científicos advierten que, en la actualidad, algunas partes del bioma emiten más carbono del que absorben.

Lula asumió el gobierno con un mensaje de protección de la Amazonía. Prometió poner fin a la deforestación para 2030, amplió el monitoreo de la selva y fortaleció el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), el organismo responsable de la fiscalización ambiental. Bajo su administración, la deforestación se redujo significativamente, y se prevé que, en 2026, alcance su nivel más bajo en una década. Esto representa una disminución total del 41 % en comparación con el período en que Jair Bolsonaro ocupó la presidencia.

Medio ambiente versus economía

Los expertos ya han criticado el historial de Flávio Bolsonaro en lo que respecta a la protección forestal. Como senador, presentó en 2019 un proyecto de ley que podría tener graves repercusiones para la Amazonía. Actualmente, los propietarios rurales están obligados a preservar el 80 % de sus tierras con vegetación nativa. El proyecto les permitiría utilizar sus propiedades como mejor les pareciera.

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