Quito, 8 sep (Sputnik).- El calentamiento del océano asociado al fenómeno El Niño está alejando las especies de las zonas habituales de pesca frente a Ecuador y obliga a los pescadores a realizar faenas cada vez más distantes y costosas, afirmó a la Agencia Sputnik el líder gremial John Vera.
«Se dificulta más (el trabajo) por el calentamiento que tiene el mar, pues la pesca se ahuyenta y a nosotros, como pescadores, se nos dificulta más ir a hacer nuestra faena», señaló Vera, presidente de la Asociación «5 de Marzo», dedicada a la pesca incidental y comercialización del tiburón y sus derivados .
El dirigente explicó que el desplazamiento de las especies obliga a las embarcaciones a recorrer mayores distancias y una parte importante de la flota artesanal ecuatoriana debe trasladarse incluso hacia aguas internacionales para encontrar peces.
Según Vera, esta situación no comenzó con el actual episodio de El Niño, pues desde hace años los pescadores han tenido que ampliar progresivamente sus zonas de operación ante la menor disponibilidad de determinadas especies cerca de las costas.
Sin embargo, indicó que el calentamiento actual del Pacífico añade presión a un sector que también enfrenta elevados costos de operación, particularmente por el combustible, que solía ser subsidiado y ahora cuesta casi cinco veces más caro.
Vera explicó que embarcaciones de madera, consideradas artesanales, deben adquirir actualmente diésel a precio industrial por el equipamiento incorporado para navegar mayores distancias para localizar los recursos pesqueros.
Los pescadores intentan reducir gastos mediante distintas modalidades, como el traslado de lanchas remolcadas por embarcaciones más grandes.
Apuntó que la menor disponibilidad de pesca también se refleja en los precios de algunas especies comercializadas.
«Los precios casi están al doble. Nosotros más vamos al picudo, a la albacora. Ahorita un picudo entero está a 4.50 dólares y hasta un poco más, cuando los precios siempre oscilan entre 2.50 y 3.50 (dólares)», detalló.
Dicho incremento, aclaró, no representa necesariamente mayores ganancias para los pescadores: «Los precios aumentan por la poca pesca o la escasez del producto», sostuvo.
Este escenario podría volverse más complejo, y la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró el pasado 29 de agosto la Alerta Roja (máxima) en todo Ecuador, después de que el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) determinara que se cumplieron los criterios técnicos para confirmar oficialmente que este evento «está en curso».
En coincidencia con los reportes del líder gremial, el informe técnico de Erfen reportó anomalías de temperatura superficial del mar de aproximadamente cuatro grados Celsius en la región Niño 1+2, frente a Ecuador y Perú, mientras que entre la costa continental ecuatoriana y las islas Galápagos las anomalías se sitúan entre dos y tres grados.
Las previsiones apuntan a que el fenómeno climático podría continuar fortaleciéndose hasta finales de 2026, aunque los organismos técnicos han advertido que la intensidad del calentamiento del océano no determina automáticamente la magnitud de las lluvias ni de sus impactos en Ecuador.
La Alerta Roja obliga a reforzar las medidas de preparación y respuesta en el país ante posibles inundaciones, movimientos en masa y otros eventos asociados al fenómeno, mientras sectores como el pesquero comienzan a advertir efectos derivados de las alteraciones en las condiciones del océano. (Sputnik)
