Ecuador empieza a mirar más allá de la emergencia. Ante el fortalecimiento de las condiciones de El Niño, autoridades, expertos y representantes del sector privado se reunirán el 28 de agosto para analizar cómo preparar a las ciudades, proteger la infraestructura y reducir el impacto de posibles inundaciones y lluvias intensas.
La preparación frente al fenómeno de El Niño en Ecuador toma fuerza mientras los pronósticos internacionales anticipan un evento que podría alcanzar una intensidad muy fuerte durante los últimos meses de 2026 y comienzos de 2027.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) señala que existe una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-2027.
El organismo también advierte que el fenómeno continúa fortaleciéndose.
En Ecuador, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos ha puesto en marcha medidas preventivas para reducir los posibles efectos del evento y ha establecido lineamientos para que los gobiernos locales preparen sus planes de acción.
Ecuador busca prepararse antes de que llegue El Niño
En este contexto, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos desarrollará el 28 de agosto, en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), el conversatorio “Perspectivas público-privadas ante el Fenómeno El Niño”.
El encuentro reunirá a especialistas del sector público y privado para analizar estrategias de prevención, infraestructura, gestión hídrica y tecnología que puedan ayudar a las ciudades ecuatorianas a reducir su vulnerabilidad.
La iniciativa contará además con la participación de expertos de Panamá, Brasil y Argentina, quienes presentarán experiencias aplicadas en ciudades que han desarrollado planes hídricos, políticas públicas y soluciones tecnológicas para enfrentar inundaciones y otros eventos asociados al clima.
El objetivo es que esas experiencias sirvan como referencia para municipios y prefecturas ecuatorianas, sin plantear una aplicación automática de modelos desarrollados en otros países.
El reto: pasar de reaccionar a prevenir
Para Hernán Mendoza, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Rehabilitación Sin Zanja, Saneamiento y Ambiente (AERSA), uno de los principales desafíos consiste en dejar atrás una gestión basada exclusivamente en la respuesta ante emergencias.
“Lo importante siempre es preparar las ciudades y no ser solamente reactivos ante los eventos, sino prepararlas en el tiempo con políticas públicas constantes”, señala Mendoza.
AERSA es un gremio técnico sin fines de lucro que reúne a empresas nacionales e internacionales vinculadas con el saneamiento, los métodos no destructivos y la rehabilitación de tuberías sin zanja.
Desde esta perspectiva, la prevención también implica mantener adecuadamente las redes de drenaje, desarrollar planes hídricos y fortalecer la infraestructura antes de que se produzcan inundaciones.
La organización toma como referencia experiencias de Brasil, Argentina, Panamá, Perú y otros países de Sudamérica y Centroamérica.
El intercambio permitirá comparar soluciones implementadas tanto en ciudades costeras como en territorios de montaña.
¿Qué puede aprender Ecuador de otros países?
La comparación resulta especialmente relevante para Ecuador porque los efectos de las lluvias no son iguales en todo el territorio.
Una medida que funciona en una ciudad costera no necesariamente puede trasladarse de manera directa a una zona montañosa.
Por eso, los expertos plantean que alcaldes, prefectos y equipos técnicos conozcan diferentes experiencias y determinen cuáles pueden adaptarse a las condiciones de cada localidad.
La discusión incluye aspectos como:
- planes hídricos de largo plazo;
- mantenimiento y rehabilitación de redes de drenaje;
- prevención de inundaciones;
- protección de infraestructura pública;
- incorporación de tecnología;
- coordinación entre autoridades y empresas privadas;
- preparación de municipios y prefecturas.
La apuesta es reducir el costo humano y económico de los eventos extremos mediante inversiones anticipadas.
El Niño aumenta la presión sobre las ciudades
El fortalecimiento de El Niño vuelve especialmente relevante la preparación de Ecuador.
El fenómeno puede modificar los patrones de lluvia y temperatura y aumentar, dependiendo de la evolución y de las condiciones regionales, la probabilidad de impactos como inundaciones, desbordamientos y movimientos en masa en determinadas zonas.
La NOAA informó en agosto de 2026 que las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico ecuatorial oriental superaron los 2 °C sobre el promedio y que el fenómeno continúa fortaleciéndose.
Su pronóstico contempla además un 69 % de probabilidad de que el evento alcance una intensidad histórica durante octubre-diciembre de 2026.
Esto no significa que todas las regiones de Ecuador vayan a experimentar los mismos efectos ni que una mayor intensidad del fenómeno garantice impactos más graves en cada territorio.
La propia NOAA señala que la intensidad de El Niño no determina por sí sola la magnitud de sus efectos locales.
La prevención puede reducir pérdidas millonarias
Mendoza sostiene que la experiencia internacional muestra la importancia de invertir antes de que ocurra una emergencia.
“Los países que mejor invierten en prevención y en preparar a las ciudades son los que menos sufren las millonarias pérdidas económicas, pérdida de bienestar e incluso pérdidas de empleo y de vidas frente a los fenómenos naturales”, afirma.
La discusión, por tanto, no se limita a responder qué hacer cuando llegue una inundación.
El desafío es definir qué obras, políticas y mecanismos de coordinación deben estar funcionando previamente.
Para Ecuador, esta planificación cobra importancia ante un escenario climático que podría coincidir con períodos de lluvias y aumentar la presión sobre sistemas de drenaje, vías, infraestructura urbana y servicios públicos.
Ecuador prepara a sus municipios ante El Niño 2026-2027
La preparación ya forma parte de la agenda oficial.
En mayo de 2026, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró alerta amarilla preventiva para territorios ubicados principalmente hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar y aprobó lineamientos estratégicos para los gobiernos autónomos descentralizados frente al evento El Niño 2026-2027.
La entidad también ha desarrollado acciones de preparación territorial y seguimiento a los planes presentados por municipios y prefecturas, de acuerdo con reportes difundidos durante julio y agosto de 2026.
El encuentro del 28 de agosto busca sumar a ese proceso la experiencia técnica del sector privado y de especialistas internacionales.
La pregunta central será cómo convertir las experiencias de otras ciudades en soluciones aplicables a Ecuador: preparar antes, mantener la infraestructura y anticiparse a los riesgos en lugar de actuar únicamente después de que ocurra la emergencia.
Con información de – El Universo
