Poco tiempo atrás, en 2021, Donald Trump describía a las criptomonedas como «un desastre a punto de ocurrir» y una «estafa». Sin embargo, las monedas digitales descentralizadas le reportaron más de 1.000 millones de dólares solo en 2025, según las declaraciones financieras anuales publicadas el martes (30.06.2026).
La mayor parte de esas ganancias provino de su empresa World Liberty Financial, dedicada a la venta de nuevos productos vinculados a criptomonedas (500 millones de dólares), y de la comercialización de las llamadas meme coins o monedas meme (600 millones de dólares).

Todo esto ocurre en un momento en que las políticas del presidente estadounidense hacia las criptomonedas se han vuelto cada vez más favorables, con una reducción de la regulación y la introducción de normas federales para las denominadas stablecoins o monedas estables.
Trump no es el único que apuesta por las criptomonedas como el futuro de las finanzas. En el Reino Unido, el líder populista Nigel Farage enfrenta una creciente reacción pública que amenaza el hasta ahora imparable ascenso de su partido Reform UK, a raíz de un «regalo» personal de 5 millones de libras (6,6 millones de dólares) recibido del multimillonario británico de las criptomonedas Christopher Harborne, radicado en Tailandia. Reform UK también mantiene una postura favorable a las criptomonedas, y Farage ha prometido «sacar a las criptomonedas del frío» si llega al poder.
En otras partes de Europa, Pavel Blažek renunció el año pasado a su cargo como ministro de Justicia de República Checa tras aceptar 468 bitcoins, valorados en 45 millones de dólares, del delincuente condenado Tomáš Jiřikovský. Por su parte, el eurodiputado español de derecha Luis «Alvise» Pérez Fernández también ha sido acusado de recibir financiación en criptomonedas de un estafador condenado.
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