La construcción y la operación de la Coca Codo Sinclair marcaron un antes y un después en su zona de influencia, particularmente en El Chaco y los sectores aledaños. Más allá de su aporte estratégico al sistema eléctrico nacional, el proyecto se tradujo en dinamización económica, mejoras de infraestructura y acciones sociales que impactaron de forma directa en la vida cotidiana de la población local.

Durante la fase de construcción, el proyecto activó la economía territorial: se generaron miles de empleos directos e indirectos, se impulsó la demanda de bienes y servicios locales y se fortalecieron capacidades técnicas y operativas en la zona. Comercios, transporte, hospedaje y alimentación vivieron un ciclo de expansión que dejó capacidades instaladas y experiencia laboral en la comunidad.

Ese impulso inicial se consolidó con la operación de la central. Hoy, Coca Codo Sinclair sostiene un flujo económico estable en su entorno inmediato, asociado a mantenimiento, servicios, logística y actividades complementarias. Esta continuidad ha permitido que familias y emprendimientos locales proyecten su futuro con mayor estabilidad.

Según informes institucionales de CELEC EP y registros de gestión social del proyecto, en el área de influencia de Coca Codo Sinclair se ejecutaron obras de vialidad, infraestructura comunitaria y equipamiento, además de aportes a educación, deporte y bienestar social.

Desde la propia comunidad, el balance es claro. Antonio Muñoz, presidente de la Liga Deportiva Cantonal de El Chaco, lo resume así:

“El proyecto en sí, vino a mejorar y a cambiar la vida de la gente de El Chaco y los sectores aledaños, es una obra que está generando sus frutos, generando el mayor volumen de energía para el país”.

Este testimonio refleja una percepción extendida: Coca Codo Sinclair es vista como una obra que trasciende la generación eléctrica. Su presencia ha significado oportunidades, infraestructura y visibilidad para una zona que hoy se integra con mayor fuerza a la dinámica nacional.

Reconocer estos efectos positivos es entender que la política energética también es política territorial. En ese sentido, Coca Codo Sinclair demuestra que los grandes proyectos estratégicos, cuando se articulan con el entorno, pueden convertirse en motores de desarrollo local sostenible y en aliados reales de las comunidades que los acogen. Fin

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