Cuando el estiaje presiona al sector eléctrico ecuatoriano, la atención se centra en cómo las grandes centrales hidroeléctricas responden ante la reducción de caudal. En ese escenario, la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair ha demostrado ser más que una infraestructura; ha sido un pilar técnico y humano para sostener el suministro eléctrico del país en tiempos de menor disponibilidad de agua.
Los datos más recientes avalan el rol de Coca Codo Sinclair en la generación ecuatoriana. En 2025, la central lideró el aporte hidroeléctrico del país con más de 7.200 GWh, aportando un 31 % del total generado por las hidroeléctricas nacionales.
Aunque el estiaje reduce el caudal del río Coca —como ocurre cada año entre octubre y marzo— la central ha logrado mantener producción con variaciones menores, lo que proporciona al operador del sistema espacio para coordinar otras fuentes ante los descensos de generación.

Este comportamiento positivo, incluso cuando otras fuentes presentan limitaciones derivadas de la hidrología, es clave para evitar escenarios más severos de déficits energéticos o cortes programados.
La operación sostenida de Coca Codo Sinclair tiene impactos del día a día: al proveer una parte importante de la energía sin el uso de combustibles fósiles, reduce la dependencia de generación térmica más costosa y contaminante.
Esta contribución es técnica, social y económica: industrias mantienen sus procesos, servicios esenciales como hospitales continúan funcionando sin interrupciones y miles de hogares pueden planificar su vida cotidiana con mayor certeza.
El desempeño de Coca Codo Sinclair en estiaje responde a su ingeniería adecuada, ejec y a una curva de aprendizaje acumulada por las gerencias técnicas y operativas desde su entrada en operación. El conocimiento del comportamiento del río, del manejo del caudal y de las variaciones estacionales permite optimizar el uso del recurso hídrico con criterios de eficiencia y seguridad.
Así, la central ha sido capaz de sostener generación incluso cuando las condiciones climáticas y los niveles de agua desafían su operación, proporcionando una base firme para la planificación energética anual.
En períodos de estiaje, esta operación implica una coordinación estrecha con el Operador Nacional de Energía (CENACE), la Red de Transmisión y las autoridades del sector para asegurar que la generación disponible se use de manera óptima y estratégica.
En el contexto actual —con niveles reducidos de agua en embalses como el de Mazar y una matriz energética bajo presión— Coca Codo Sinclair sigue demostrando ser un factor de resiliencia operativa y estratégica para el país. Su capacidad para mantener generación, adaptarse a condiciones adversas y colaborar con el equilibrio del sistema lo convierte en un activo energético invaluable. FIN
