La hidroeléctrica Coca Codo Sinclair se ha convertido en el corazón del sistema eléctrico ecuatoriano tras la suspensión de importaciones de energía desde Colombia, reafirmando el valor del agua como la fuente más limpia, abundante y confiable del país.

La madrugada del viernes 23 de enero de 2026 Colombia suspendió la venta de electricidad a Ecuador y frente a las dolencias que aquejan al aprque térmico, el país debió  operar únicamente con generación propia y nuevamente, como en épocas de crisis, de normalidad y de costumbre, Coca Codo Sinclair está siendo el corazón del sistema.

La hidroeléctrica cumple siendo el principal sostén del sistema, aportando más del 67% de la generación hídrica nacional en las primeras horas, según el Operador Nacional de Electricidad (Cenace).

Mucho se ha dicho de Coca Codo Sinclair: desde intenciones políticas que se disfrazan de técnicas y no reflejan la realidad, hasta reconocimientos oficiales de los gobiernos que han pasado desde 2016, cuando se inauguró, de expertos neutrales, de la sociedad en general.

En esta ocasión, medios digitales y tradicionales, de alcance nacional y local, han informado al unísono de este nuevo reto cumplido de Coca Codo Sinclair.

El diario El Comercio tituló: “Coca Codo Sinclair sostiene la generación eléctrica tras la suspensión de Colombia”, destacando que la central, con sus 1.500 MW de capacidad instalada, se convirtió en el soporte inmediato del sistema . Por su parte, El Universo subrayó: “Ecuador opera con generación propia: cota de Mazar sube y Coca Codo Sinclair encabeza el aporte”, enfatizando que la fuente hidráulica predominó en la producción energética y que CCS llegó a cubrir hasta el 70% de la demanda nacional .

Otros medios también resaltaron el papel de la hidroeléctrica. Diario Correo señaló: “La hidroeléctrica Coca Codo Sinclair encabeza la producción energética”, mientras que El Diario vinculó la coyuntura con un hito institucional: “Ecuador da un paso clave para cerrar una de las controversias energéticas más largas y complejas de su historia reciente: la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair”, en referencia al fin del arbitraje con Sinohydro, lo que abre una nueva etapa operativa para la central más importante del país y que, con todo mérito, es orgullo para el Ecuador.

Falta espacio para citar a tantos otros medios, como Ecuavisa que reconoció en su reportaje a “Coca Codo Sinclair con el mayor aporteal sistema nacional”, o Caravana, con la información contundente de “Coca Codo Sinclair lidera la producción energética”m y Manavisión con “La planta Coca Codo Sinclair sostiene actualmente el mayor peso de la generación”, entre muchos más.

Fuera de la coyuntura, esto reafirma las fortalezas técnicas de Coca Codo Sinclair: su diseño como central de pasada, que aprovecha el caudal del río Coca sin grandes embalses; su capacidad de generación estable, con un factor de planta superior al de fuentes solares o eólicas y su ubicación estratégica en la Amazonía, que le permite captar agua de manera constante.

El agua, como recurso energético, se consolida como el motor de la soberanía energética ecuatoriana. Es limpia, pues no genera emisiones contaminantes; es abundante, gracias a la geografía privilegiada del país; y es confiable, porque ofrece continuidad frente a la intermitencia de otras fuentes. Como lo resumió El Universo, “el sistema eléctrico puede cubrir la demanda diaria de forma autónoma”.

La coyuntura demuestra que Ecuador puede sostener su demanda con generación propia y que el agua es la energía con mayor factor de planta y la más estratégica para el futuro. Coca Codo Sinclair, más que una obra emblemática, se ha convertido en el símbolo de cómo la naturaleza sostiene la energía y la confianza de todo un país.

Quedan superados por la realidad supuestas fisuras que pondrían en riesgo un funcionamiento que tiene ya más de 10 años de manera impecable o absurdas alertas de posible colapso que no se ha dado.

Protegerla es responsabilidad de los ecuatorianos y encontrar las mejores opciones para que su vida útil supere los 50 años programados está en manos del Gobierno Nacional. Fin

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