BEIJING, China está intensificando el uso de la tecnología espacial para cumplir con sus ambiciosos compromisos en la reducción del carbono, como lo demuestra el envío el lunes de una carga útil a su estación espacial en órbita para el monitoreo de gases de efecto invernadero.

Entre la carga útil puesta en órbita por la nave espacial Tianzhou-10 se encuentra un instrumento ligero de alta resolución para la detección puntual de gases de efecto invernadero, desarrollado por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong.

Diseñado para un montaje externo, el dispositivo puede medir las concentraciones de dióxido de carbono y metano en las principales fuentes de emisión en latitudes medias y bajas del planeta.

Esto proporcionará datos confiables, precisos y de alta frecuencia para apoyar el monitoreo, la presentación de informes y la verificación de gases de efecto invernadero.

«Este equipo proporcionará un sólido respaldo de datos para las iniciativas chinas de ‘doble carbono’ y contribuirá con la experiencia china a la respuesta global contra el cambio climático», declaró en un comunicado el Centro Nacional de Ciencias Espaciales de la Academia de Ciencias de China.

El país se ha fijado el doble objetivo de alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060.

El lanzamiento orbital del lunes representa el más reciente avance de China en el uso de la tecnología espacial para el monitoreo del carbono, que da continuidad a esfuerzos de larga data en este campo.

El mes pasado, el país puso en órbita un satélite para la detección de gases de efecto invernadero de alta precisión.

Equipado con un lidar atmosférico, este satélite es el primero del mundo capaz de realizar una detección sinérgica activa-pasiva de gases de efecto invernadero.

En abril de 2022, China lanzó un satélite de monitoreo ambiental atmosférico equipado con lidar. Para julio de 2024, ya había logrado una detección de alta precisión de la concentración de dióxido de carbono en la columna atmosférica de 1 ppm (parte por millón) y operaba globalmente las 24 horas.

En 2016, China colocó su primer satélite global de monitoreo de CO2, TanSat, en una órbita heliosíncrona, lo que abrió el camino para la investigación del ciclo global del carbono.

Tras este hito, equipos de investigación chinos han utilizado los datos del satélite para fomentar colaboraciones científicas, incluyendo una destacada colaboración con un equipo de Finlandia.

En julio de 2021, China lanzó oficialmente su mercado nacional de comercio de emisiones de carbono, y desde entonces se ha convertido en el mercado de carbono más grande del mundo por el volumen total de emisiones de gases de efecto invernadero comercializadas.

Esta es una iniciativa de gran envergadura que exige una contabilidad precisa del carbono.Si bien el sistema tradicional de contabilidad de carbono «de abajo hacia arriba» se basa en estimaciones a partir de datos de actividad y factores de emisión, que pueden presentar discrepancias, los satélites permiten realizar un monitoreo preciso «de arriba hacia abajo», explicó Zhu Wenshan, experto de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC, siglas en inglés).

«Aunque los satélites meteorológicos como Gaofen y Fengyun ofrecen algunas funciones de monitoreo de carbono, su precisión no alcanza para satisfacer sistemáticamente nuestras necesidades integrales de seguimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero», precisó Zhu.

Para sumarse al monitoreo de las emisiones de carbono, China lanzó en 2022 el satélite Goumang, que entró en pleno funcionamiento en 2024 como el primer satélite de teledetección del mundo dedicado al monitoreo de sumideros de carbono forestales, combinando métodos de observación activos y pasivos.

Goumang, cuyo nombre proviene del dios de la primavera, el crecimiento y la vida en la antigua mitología china, está diseñado para detectar la biomasa y la productividad de la vegetación, así como para monitorear la distribución de aerosoles atmosféricos.

El sector privado chino también está incursionando en el campo de la monitorización de carbono desde el espacio.

Dyscienc, una empresa emergente de la ciudad oriental de Ningbo, presentó en febrero un plan para una constelación de satélites, con el objetivo de lanzar una red de 28 equipos: siete para la monitorización de fuentes de carbono y 21 para la monitorización de sumideros de carbono.

Según la hoja de ruta de Dyscienc, el lanzamiento del primer satélite para la monitorización de fuentes de carbono está programado para finales de 2026 y la monitorización global de carbono en tiempo casi real se lograría antes de 2030.

Está diseñado para detectar la biomasa y la productividad de la vegetación, así como para monitorear la distribución de aerosoles atmosféricos.

El sector privado chino también está incursionando en el campo de la monitorización de carbono desde el espacio.

Dyscienc, una empresa emergente de la ciudad oriental de Ningbo, presentó en febrero un plan para una constelación de satélites, con el objetivo de lanzar una red de 28 equipos: siete para la monitorización de fuentes de carbono y 21 para la monitorización de sumideros de carbono.

Según la hoja de ruta de Dyscienc, el lanzamiento del primer satélite para la monitorización de fuentes de carbono está programado para finales de 2026 y la monitorización global de carbono en tiempo casi real se lograría antes de 2030.

Está diseñado para detectar la biomasa y la productividad de la vegetación, así como para monitorear la distribución de aerosoles atmosféricos.

El sector privado chino también está incursionando en el campo de la monitorización de carbono desde el espacio.

Dyscienc, una empresa emergente de la ciudad oriental de Ningbo, presentó en febrero un plan para una constelación de satélites, con el objetivo de lanzar una red de 28 equipos: siete para la monitorización de fuentes de carbono y 21 para la monitorización de sumideros de carbono.

Según la hoja de ruta de Dyscienc, el lanzamiento del primer satélite para la monitorización de fuentes de carbono está programado para finales de 2026 y la monitorización global de carbono en tiempo casi real se lograría antes de 2030.

Con información de – Xinhua

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