A 13 kilómetros por hora, Irinja Herger guía un largo carguero a través del puerto. Desde el simulador de navegación del Centro de Desarrollo de Tecnología Naval y Sistemas de Transporte de Duisburgo (DST), la sensación es la de estar realmente a bordo.Futuros patrones de navegación fluvial como Herger, entre otros, pueden experimentar desde aquí cómo podría funcionar la navegación autónoma.

Frederic Kracht, responsable del área de conducción autónoma del DST, no espera que el transporte de mercancías totalmente automatizado sea una realidad antes de 2050. «¿Tan pronto?», reaccionan sorprendidos los estudiantes de la escuela profesional fluvial RHEIN de Duisburgo, el mayor centro de formación para la navegación fluvial de Alemania.

Por ahora, la automatización en el sector es limitada. Mientras que los automóviles cuentan con numerosos sistemas de asistencia, en los barcos fluviales, en el mejor de los casos, solo hay un rastreador de ruta automático que ayuda a mantener el rumbo.

Más compatible con la vida familiar

Centros de investigación y navieras llevan años trabajando en la navegación fluvial por control remoto. En este modelo, un teleoperador maneja una embarcación desde un centro de control a través de pantallas, cámaras, radares, sensores láser LiDAR y de movimiento, y sistemas GPS. En el futuro podría supervisar incluso varios barcos a la vez. El DST ya prueba tecnologías de navegación semiautónoma en ríos y canales.

Las empresas esperan que esto haga más atractivo el oficio. Lo habitual sigue siendo trabajar dos semanas a bordo y pasar después otras dos semanas en tierra, un horario difícil de conciliar con la vida familiar. En cambio, el trabajo de un «capitán remoto» se parecería más a un trabajo de oficina convencional. Para el resto de la tripulación, por ahora, cambiaría poco.

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