En el páramo del Antisana, el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, recorrió la zona afectada por el deslizamiento de aproximadamente 600 mil m³ de tierra que destruyó parte de la tubería que abastece de agua al sur de la ciudad.

A pesar de las lluvias extremas —que ya superan en 128 % el promedio histórico para el mes de julio—, más de 100 trabajadores, enfrentando temperaturas de hasta –4 °C, han logrado remover 120 mil m³ de material en jornadas ininterrumpidas, retirando ya el 45 % del lodo que cubría la tubería.

Mientras continúan los trabajos para estabilizar el terreno y recuperar el sistema Mica–Quito Sur, el Municipio de Quito, junto a municipios vecinos y la empresa privada, mantiene operativos 60 tanqueros, hidrantes y cisternas inflables para abastecer de agua a los barrios del sur.

“No hemos parado ni un solo minuto. Cada apoyo cuenta. Cada acción alivia”, destacó el alcalde, reafirmando el compromiso de seguir trabajando hasta superar la emergencia.

FIN

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