El alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, advirtió que la situación de seguridad en Ecuador es “dramática” y que podría escalar a niveles aún más alarmantes. Sus declaraciones se produjeron en referencia a afirmaciones del ministro británico para América Latina, quien señaló que gran parte de la cocaína que llega a los mercados europeos transita por puertos ecuatorianos.

Según la autoridad municipal, esta información se sustenta en informes internacionales de inteligencia, por lo que —dijo— debe ser conocida tanto por las autoridades de Estados Unidos y Europa como por la ciudadanía ecuatoriana.

Álvarez sostuvo que no solo sale cocaína del país, sino que también ingresan precursores de fentanilo en proporciones similares, lo que podría provocar que, en poco tiempo ciudades enteras se conviertan en escenarios de zombis en el lapso de muy poco tiempo.

Críticas al Gobierno y a la política de seguridad

En este contexto, el alcalde cuestionó duramente la gestión del presidente Daniel Noboa y las profundas fallas en materia de seguridad. Afirmó que el país carece de un plan de política criminal y de protocolos básicos de actuación frente a un crimen organizado que, según él, ha permeado casi todas las instituciones del Estado.

“El plan Fénix se acabó en el preciso instante en que aprobaron el aumento del IVA al 15%. Nunca se informó a qué se destinaron esos recursos. Nos mostraron desfiles faraónicos, tanquetas y alardes, pero como advertimos, la pobreza y el terror se dispararon”, enfatizó.

Álvarez consideró que no existe un combate real contra el crimen organizado y aseguró que el sistema judicial está infiltrado por la mafia. Citó el caso del juez Carlos Serrano, quien habría sido presionado por un alto funcionario de la Judicatura para no sentenciar a un narcotraficante serbio que incluso lo habría amenazado.

También cuestionó que el Estado no haya entregado información clave para evitar que el implicado en el ataque a TC Televisión recupere su libertad en España, así como otros casos de personas capturadas por narcotráfico que fueron liberadas y cuyos expedientes quedaron en el olvido.

Hechos que, según Álvarez, fueron encubiertos

El alcalde recordó varios hechos que —afirmó— las autoridades han olvidado convenientemente.

“Quintales de droga fueron encontrados en la hacienda de una familia poderosa, con protección al más alto nivel. Esos tóxicos no se incineraron, simplemente desaparecieron. Hubo capturas, todo consta en el expediente, pero todos los detenidos fueron liberados. Cuando la Policía pidió a un registrador de la propiedad que certifique quiénes eran los dueños del inmueble, la respuesta fue el silencio. El silencio es cómplice de la mafia”, sostuvo.

Añadió que las alianzas entre el narcotráfico y el terrorismo llegaron al extremo de intentar convertir a Guayaquil en “Damasco”, con atentados con explosivos en zonas de alto tránsito, provocando la muerte de personas inocentes. Aseguró que estas acciones cesaron solo cuando se denunciaron públicamente vínculos entre la mafia y altas esferas del poder, aunque —dijo— hasta ahora no existe ninguna investigación seria al respecto.

Resultados municipales en seguridad

Álvarez defendió la política de seguridad implementada por su administración y afirmó que en las zonas donde operan las estaciones de Acción Segura, los niveles de criminalidad y los delitos de oportunidad se han reducido en un 70 %.

Crisis sanitaria en Guayaquil

El alcalde también denunció una grave crisis sanitaria en la ciudad. Aseguró que existe un brote de enfermedades infectocontagiosas, como tuberculosis y lepra, en medio de condiciones deplorables en los centros de salud.

“Se desató el contagio de tuberculosis en una cárcel y hoy Guayaquil corre el riesgo de que esta enfermedad se propague. Hospitales como el Abel Gilbert Pontón sufren filtraciones de aguas servidas y carecen de insumos básicos como oxígeno y medicinas”, denunció.

Agregó que médicos y personal sanitario trabajan sin insumos elementales, sin equipos, sin medicamentos y sin inversión en infraestructura. Criticó que el discurso oficial responsabilice a los trabajadores de la salud, pese a que laboran —dijo— “en condiciones de guerra, con sueldos de hambre y en escenarios deplorables”.

Denuncia de persecución política

Finalmente, Álvarez denunció ser víctima de una persecución política y de un “linchamiento mediático” debido a su postura crítica frente al Gobierno. Sin embargo, aseguró que no se dejará amedrentar por los procesos judiciales en su contra.

Anunció además que visitará las principales embajadas para exponer, con documentación, la situación del narcotráfico y el uso de los puertos ecuatorianos.

Confirmó que asistirá en Quito a la audiencia del caso Triple A y concluyó:

“Para el gobierno de Daniel Noboa soy culpable de ser una amenaza para su reino del terror y para su patética gestión”.

Con información de Informa Ecuador

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