Las intensas lluvias asociadas al fenómeno de El Niño obligaron a los principales ingenios azucareros de Ecuador a terminar anticipadamente la zafra de 2026, dejando una cadena de consecuencias que va mucho más allá de los cañaverales: trabajadores temporales afectados, alrededor de 20.000 hectáreas sin cosechar, menor producción nacional de azúcar y una reducción de aproximadamente 40 megavatios (MW) de generación eléctrica.
Agroazúcar, Ingenio Valdez e Ingenio San Carlos anunciaron el cierre o reducción anticipada de sus operaciones debido a que la acumulación de agua impide el ingreso seguro de maquinaria para cortar, levantar y transportar la caña. Agroazúcar confirmó oficialmente que concluyó su zafra desde el 30 de septiembre debido a las condiciones climáticas.
El impacto más fuerte se registra en San Carlos: la producción quedó muy por debajo de lo previsto, unas 20.000 hectáreas deberán esperar una futura cosecha y el sector azucarero prevé recurrir a importaciones para garantizar el abastecimiento del mercado nacional.
¿Por qué los ingenios azucareros suspendieron la zafra de 2026?
La razón inmediata está en los campos.
Las precipitaciones registradas en zonas productoras de Guayas y Cañar han saturado los terrenos hasta hacer extremadamente difícil el ingreso de maquinaria pesada utilizada durante la zafra.
En determinadas estaciones de la Costa se registraron hasta cuatro pulgadas —alrededor de 100 milímetros— de lluvia en una sola noche.
Sin caña suficiente llegando a los trapiches, mantener la molienda pierde viabilidad operativa.
En San Carlos, por ejemplo, desde días antes de la paralización se trabajaba con apenas un trapiche por la falta de abastecimiento de materia prima y la producción alcanzó poco más de un tercio del azúcar que se necesitaba producir para atender a sus clientes.
Agroazúcar cerró anticipadamente su zafra
Agroazúcar Ecuador, anteriormente Ingenio La Troncal, anunció que daba por terminada anticipadamente la zafra 2026 desde el 30 de septiembre.
La compañía atribuyó directamente la decisión a las lluvias relacionadas con El Niño y señaló que priorizó la seguridad de sus trabajadores.
La decisión tiene un efecto laboral y económico inmediato.
La propia compañía reconoció que el cierre repercute sobre trabajadores temporales, cañicultores, transportistas, clientes, proveedores y la economía de la zona de La Troncal.
Pese a la paralización, Agroazúcar indicó que pretende mantener sus compromisos comerciales y el abastecimiento de su producto en el mercado nacional.
Ingenio Valdez también detiene su zafra 142
El Ingenio Valdez, ubicado en Milagro, se sumó a las empresas afectadas por las precipitaciones.
La compañía decidió concluir su zafra número 142 debido a las condiciones climáticas adversas registradas durante los últimos días.
La temporada había movilizado contratación temporal desde meses atrás. En junio, Valdez realizó convocatorias de contratación de personal específicamente para incorporarlo a la zafra 142.
La paralización anticipada, por tanto, no afecta únicamente al volumen de azúcar producido: acorta una temporada que también genera empleo y actividad económica alrededor de la cosecha, transporte y procesamiento de la caña.
San Carlos deja 20.000 hectáreas de caña pendientes para 2027
El escenario adquiere otra dimensión en Ingenio San Carlos, en Marcelino Maridueña.
Alrededor de 20.000 hectáreas de caña, correspondientes tanto al ingenio como a productores independientes, quedarán rezagadas debido a la imposibilidad de continuar con la cosecha.
La expectativa es que esos cultivos puedan ser aprovechados durante 2027, siempre que las condiciones meteorológicas permitan comenzar antes la próxima zafra.
La empresa también deberá concluir esta semana contratos correspondientes a trabajadores temporales, mientras su personal estable continuará en funciones.
Así, las lluvias producen un efecto en cadena:
menos cosecha → menos caña → menos molienda → menos azúcar → menos empleo temporal y menor actividad para transportistas y proveedores.
¿Ecuador tendrá que importar azúcar?
Esa es una de las consecuencias más importantes para los consumidores.
La producción obtenida durante la zafra no sería suficiente para cubrir completamente las necesidades previstas, por lo que la Federación Nacional de Azucareros del Ecuador (Fenazúcar) solicitó al Ministerio de Agricultura la autorización correspondiente para importar azúcar y garantizar el suministro.
La importación tendría como objetivo cubrir el faltante generado por la interrupción anticipada de la producción, no porque Ecuador haya dejado estructuralmente de producir azúcar.
Para el consumidor, la variable que habrá que observar en las próximas semanas será si las importaciones permiten mantener un abastecimiento normal y qué ocurre con los precios internos.
El golpe inesperado al sistema eléctrico: 40 MW menos
La paralización tiene además una consecuencia particularmente sensible en momentos en que Ecuador atraviesa el estiaje: San Carlos dejará de entregar aproximadamente 40 MW al Sistema Nacional Interconectado desde el 1 de octubre.
El ingenio produce electricidad utilizando bagazo de caña, el residuo fibroso que queda después de extraer el jugo durante la molienda.
Ese material alimenta sistemas de cogeneración que permiten producir electricidad para las operaciones industriales y entregar excedentes al sistema nacional.
Pero si deja de molerse caña, también disminuye la disponibilidad de bagazo.
San Carlos intentará aprovechar sus últimas reservas para generar la mayor cantidad posible de electricidad antes de terminar completamente la molienda.
La pérdida de esos 40 MW cobra especial importancia porque ocurre justamente cuando Ecuador busca preservar sus embalses y reducir la presión sobre el sistema eléctrico durante el estiaje.
El impacto también llega a la producción de alcohol
La cadena productiva no termina en el azúcar.
La suspensión de la molienda también afecta a Soderal, debido a que San Carlos tenía previsto entregarle mieles y melaza utilizadas para producir alcohol y derivados de la caña.
Menos caña procesada significa, por tanto, menor disponibilidad de varios subproductos industriales.
Esto muestra por qué una zafra no debe medirse únicamente por las toneladas de azúcar que llegan al mercado: alrededor de los ingenios funciona una cadena que incluye agricultores, trabajadores, transportistas, proveedores, producción de alcohol y generación eléctrica.
¿Qué pasará con la caña que no pudo cosecharse?
Buena parte de las aproximadamente 20.000 hectáreas pendientes en San Carlos deberá esperar hasta la próxima temporada.
La empresa espera que las condiciones climáticas permitan adelantar el inicio de la zafra de 2027 y recuperar parte de la producción que quedó pendiente este año.
El desafío inmediato, sin embargo, estará en tres frentes: asegurar azúcar suficiente para el mercado nacional mediante producción disponible e importaciones, enfrentar el impacto económico sobre la cadena cañicultora y compensar los aproximadamente 40 MW que dejarán de llegar al sistema eléctrico.
Las lluvias consiguieron así transformar un problema agrícola en un desafío que toca simultáneamente empleo, abastecimiento, industria y energía.
Fuente: Informa Ecuador
Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.
