La desigualdad no solo se refleja en salarios, pobreza o concentración de la riqueza. También puede medirse en los recursos que unos territorios extraen y otros consumen. Un nuevo análisis de FLACSO Ecuador pone el foco sobre una brecha menos visible: América Latina y el Caribe participan en una economía mundial donde materiales, energía y recursos naturales circulan de manera profundamente desigual.
El Boletín No. 4 del Observatorio de Pobreza, Desigualdad y Empleo de FLACSO Ecuador, denominado “Desigualdad material y comercio físico en América Latina y el Caribe”, analiza esta relación y plantea una pregunta de fondo: ¿quién soporta la extracción de los recursos y quién concentra finalmente su consumo?
La otra cara de la desigualdad: recursos que cruzan fronteras
Toda economía necesita materiales, energía y espacio ecológico para funcionar. Sin embargo, los recursos utilizados para producir aquello que una sociedad consume no necesariamente son extraídos dentro de sus fronteras.
Allí aparece una dimensión que suele permanecer fuera del debate cotidiano sobre pobreza y desigualdad.
El estudio aborda el problema desde el denominado metabolismo social, un enfoque que permite analizar los flujos de materiales y energía entre economía, naturaleza y sociedad.
El resultado ofrece una mirada distinta de las relaciones económicas: detrás de un producto importado existen materias primas, recursos naturales y procesos productivos que pueden haberse desarrollado a miles de kilómetros del consumidor final.
Dos indicadores revelan quién extrae y quién consume
Para estudiar esas diferencias, el boletín utiliza dos indicadores centrales.
El primero es la extracción doméstica (ED), que contabiliza los materiales obtenidos dentro del territorio de cada país.
El segundo es la huella material (HM), que calcula los recursos necesarios para satisfacer el consumo de una economía, incluyendo aquellos utilizados en otros países para fabricar los bienes que posteriormente importa.
La comparación resulta clave porque permite distinguir entre economías que abastecen recursos y economías que concentran el consumo.
En otras palabras, un país puede consumir mucho más material del que aparentemente extrae dentro de sus propias fronteras porque una parte de su impacto material se produce en otros territorios.
América Latina bajo la lupa: ¿proveedora de recursos para el mundo?
El Observatorio analiza con estos indicadores la posición de América Latina y el Caribe y, específicamente, de Ecuador dentro de la economía mundial.
La investigación estudia la evolución registrada entre 1970 y 2024, un período de más de medio siglo que permite observar las transformaciones en el consumo de materiales por habitante.
El foco está en la distancia entre extracción doméstica y huella material y en cómo esta cambia entre diferentes grupos de ingreso.
La lectura permite identificar una paradoja especialmente importante: la desigualdad relativa puede disminuir mientras aumenta el volumen absoluto de materiales utilizados por la economía mundial.
Es decir, una distribución estadísticamente menos desigual no significa necesariamente que exista una reducción de la presión sobre los recursos naturales.
Menos brecha no significa necesariamente menos presión ambiental
Este punto introduce una dimensión decisiva en la discusión sobre desarrollo.
Si el consumo material continúa aumentando, una reducción relativa de las diferencias entre países puede coexistir con una mayor utilización absoluta de recursos.
Por eso, crecimiento, igualdad y sostenibilidad no pueden analizarse como fenómenos completamente separados.
La economía depende de la naturaleza, mientras las decisiones de producción y consumo generan consecuencias materiales que terminan distribuyéndose de forma desigual entre países y sociedades.
Ecuador entra en el debate sobre la desigualdad ecológica
Con este boletín, el Observatorio de Pobreza, Desigualdad y Empleo amplía su campo tradicional de análisis e incorpora la denominada desigualdad ecológica.
El concepto permite observar quién extrae, quién exporta, quién consume y dónde quedan los costos materiales asociados al funcionamiento de la economía.
Para Ecuador y el resto de América Latina y el Caribe, esta discusión adquiere especial relevancia debido al peso de los recursos naturales y las materias primas dentro de sus economías.
El desafío, según el enfoque presentado por el Observatorio, consiste en comprender esas relaciones para avanzar hacia modelos de desarrollo sustentables, capaces de considerar simultáneamente bienestar económico, desigualdad social y utilización de recursos.
La desigualdad, por tanto, tiene una dimensión que no siempre aparece en las estadísticas tradicionales.
También está en la tierra que se remueve, en los recursos que se exportan y en los materiales que finalmente se consumen al otro lado del mundo.
Fuente: FLACSO
Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.
