El problema podría limitar la capacidad informática que necesitan las empresas tecnológicas para desarrollar modelos más avanzados.
La expansión de la inteligencia artificial se enfrenta a un obstáculo inesperado en EE.UU.: el creciente rechazo ciudadano a los centros de datos que sostienen su desarrollo. El aumento de las facturas eléctricas, el impacto de estas gigantescas instalaciones, con un alto consumo de agua, y el temor a la pérdida de empleos han convertido estos proyectos en un asunto políticamente tóxico, reporta Axios.

La oposición a estos ya comienza a alterar el panorama político. En Pensilvania, el gobernador Josh Shapiro, que anteriormente celebró una inversión de Amazon de 20.000 millones de dólares en infraestructura de IA, endureció los requisitos para nuevos centros de datos. Incluso republicanos cercanos al presidente Donald Trump han empezado a cuestionar su expansión.
El problema podría tener consecuencias mucho mayores. La ralentización de la creación de nuevos centros limitaría la capacidad informática que necesitan las empresas tecnológicas para desarrollar modelos más avanzados, mientras miles de millones de dólares ya han sido comprometidos para la infraestructura de IA.
El malestar también crece entre la población. Una encuesta de Pew Research Center reveló que el 52 % de los estadounidenses está más preocupado que entusiasmado por el avance de la IA, mientras que otro sondeo indicó que solo el 27 % apoyaría la construcción de un centro de datos en su propia comunidad.
Con información de – RT
