Colonia (Alemania), 5 jul (dpa) – Una de las marchas del Orgullo más grandes de Europa, la de la ciudad alemana de Colonia, se celebró hoy con 250 grupos y unos 60.000 participantes reunidos para defender los derechos conquistados y denunciar la creciente hostilidad hacia el colectivo queer.

Los organizadores aseguraron que este año hubo un récord de 1,5 millones de visitantes. Todos con una historia personal, como Martin (35) -alias «Flirty Flamingo»-, de la ciudad de Giessen, al norte de Fráncfort, en el centro de Alemania.

Martin va vestido completamente con los colores del arcoíris y con un flamenco hinchable bajo el brazo. «El flamenco es mi animal simbólico», cuenta. En la comunidad se dice en broma que la cigüeña trae a los niños normales, y el flamenco, a los niños rosas. «Yo soy uno de los niños rosas», dice sonriendo. 

Martin -alias «Flirty Flamingo»- en la Marcha del Orgullo de Colonia, Alemania. Foto: Thomas Banneyer/dpa

«Así es como consiguen intimidarme»

Los desfiles del Orgullo son las vacaciones de verano de Martin, y este año quiere asistir a nada menos que 20. Este joven salió del armario cuando tenía poco más de veinte años y encontró un total apoyo en sus padres. 

Pero el día a día no siempre es tan sencillo. Martin se viste con los colores del arcoíris incluso fuera del desfile, lo que supone una declaración muy llamativa. «Los coches se detienen, me gritan cosas. Insultos. Gestos. Me escupen. En el tren, la gente no se sienta a mi lado. También ha habido situaciones en las que pensé que no se quedaría solo en palabras. En esos casos, consiguen intimidarme». 

Por desgracia, las reservas y los ataques han aumentado últimamente. «Cuando hay ciertos partidos de extrema derecha que se encargan de que ciertos temas vuelvan a ser aceptables socialmente, me lo pienso aún más: ¿puedo ir por ahí así?», cuenta Martin. 

«Existe ese miedo, incluso con el actual Gobierno: ¿están asegurados ciertos derechos que hemos conquistado o pueden ser revocados? Me imagino que, dentro de unos años, la Ley de Transgénero ya no existirá, que el matrimonio para todos no estará asegurado, porque se está creando un clima que vuelve a ponerlo todo en duda», lamenta.

«Sopla un viento fuerte»

Esta es una sensación que confirman muchos otros participantes en la manifestación. «Sopla un viento fuerte, y sobre todo contra la comunidad queer», dice la drag queen Meryl Deep. 

Incluso Herbert Reul, el veterano y curtido ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, miembro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), lo percibe así. «Hay que reconocer que es la primera vez que participo», señala a la agencia dpa el político, de 73 años. «Estoy aquí porque cada vez me preocupa más. Cada vez hay más gente que se arroga el derecho de decidir cómo hay que vivir. Y eso es un error».

Ralf (64), de Dortmund, que con su fantástico disfraz naranja de peluche es un compañero de selfies muy solicitado, aún recuerda la época en los 80 y 90. «Antes todo era más oculto. A puerta cerrada, en rincones oscuros», dice, y por eso tampoco quiere quejarse de lo difícil que se ha vuelto todo hoy en día. 

Shanann (36), originaria de Zúrich, defiende estos derechos incluso de forma profesional. «Soy la única abogada en Alemania especializada en derecho trans», explica, y añade que el ejemplo de Estados Unidos demuestra lo rápido que estos derechos pueden verse amenazados. «No necesitamos un segundo Trump en Alemania», opina. 

«Cada vez son más los que salen a la calle», observa por su parte Thomas (58), también jóvenes. Ahora también hay desfiles en localidades pequeñas, precisamente allí donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) tiene fuerza. Las adversidades movilizan la resistencia, dice. 

«Flirty Flamingo» Martin opina lo mismo: «Mucha gente dice que, sobre todo en las zonas rurales, necesitamos lugares de encuentro habituales, necesitamos una comunidad, unión». Y añade: «Yo no tengo hijos. Para mí, este es mi círculo de amigos». Y aún más: «Se ha convertido en un sustituto de la familia para mí».

Con información de AGENCIA DPA

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