Bogotá, 21 jun (Sputnik).- Hace apenas unos meses, la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella a la presidencia de Colombia solo era vista como la de una figura mediática con capacidad para agitar el debate público, pero sin opciones reales de llegar a la Casa de Nariño, sede del Gobierno.

Hoy, a pocos días de la segunda vuelta presidencial, el abogado y empresario llega como el candidato más votado de la primera ronda y con varias encuestas dándole ventaja para este domingo.

El aspirante del movimiento Defensores de la Patria obtuvo el 43,72 por ciento de los sufragios válidos en la primera vuelta, celebrada el 31 de mayo, frente al 40,92 por ciento alcanzado por el candidato oficialista Iván Cepeda.

El resultado confirmó la consolidación de una corriente de derecha que encontró en De la Espriella un vehículo político capaz de capitalizar el descontento con el Gobierno y el desgaste de los partidos tradicionales.

Su irrupción en la política nacional ha sido una de las sorpresas de la campaña.

A diferencia de la mayoría de los candidatos presidenciales colombianos, De la Espriella no construyó su carrera desde alcaldías, gobernaciones o curules en el Congreso, sino que llegó desde los estrados judiciales, los medios de comunicación y las redes sociales, donde durante años cultivó una imagen de abogado sin pelos en la lengua.

Nacido en Bogotá en 1978 y formado en Derecho en la Universidad Sergio Arboleda, fundó la firma De La Espriella Lawyers, especializada en litigios de alta complejidad.

Su nombre comenzó a ganar notoriedad pública por su participación en procesos de gran repercusión mediática, incluyendo la defensa de grupos paramilitares, o la de David Murgia Guzmán, dueño de una captadora ilegal de dinero.

La relación profesional que mantuvo con el empresario Alex Saab, exministro de Industria y Producción Nacional de Venezuela y magnate cercano al presidente Nicolás Maduro, continúa siendo uno de los asuntos que más cuestionamientos le genera.

De la Espriella ha respondido reiteradamente que actuó dentro de los principios del ejercicio profesional y que toda persona tiene derecho a una defensa jurídica adecuada.

Antes de dar el salto electoral, construyó además una presencia constante como columnista, comentarista político y empresario.

Esa exposición terminó convirtiéndose en un activo político y cuando anunció su candidatura, ya contaba con una audiencia propia y con una marca personal reconocida mucho más allá de los círculos jurídicos.

Su campaña ha estado marcada por símbolos de autoridad, discursos nacionalistas y mensajes dirigidos a los electores inconformes con la situación del país.

En sus intervenciones suele defender la libre empresa, la propiedad privada, el fortalecimiento de la fuerza pública y la reducción del tamaño del Estado.

Sus referencias a líderes como Javier Milei, Nayib Bukele o Donald Trump, han alimentado la percepción de que representa una versión colombiana de la nueva derecha que ha ganado espacio en distintos países.

Recientemente, el presidente de Estados Unidos anunció su apoyo al candidato ultra, asegurando que de ser el ganador el respaldo de Washington estaría asegurado.

De la Espriella propone endurecer la política criminal, fortalecer la capacidad operativa del Estado frente a los grupos armados y construir grandes centros penitenciarios para enfrentar el hacinamiento y el crecimiento de las organizaciones delincuenciales.

Sin embargo, su ascenso también ha estado acompañado por controversias, pues durante la campaña de primera vuelta protagonizó uno de los episodios más comentados cuando, durante una entrevista en vivo con una periodista del programa Piso 8, le pidió ampliar una fotografía almacenada en su teléfono celular en la que, según afirmó, aparecían sus genitales, con excusa de que llamaría al voto femenino.

El hecho generó críticas desde distintos sectores políticos y mediáticos y obligó al candidato a ofrecer explicaciones públicas.

La polémica, lejos de afectar de manera decisiva su desempeño electoral, pareció reforzar la percepción de sus seguidores de que se trataba de una figura ajena a las convenciones de la política tradicional.

Esa condición de outsider, cuidadosamente cultivada durante la campaña, constituye una de las claves de su éxito.

Este domingo, De la Espriella podría convertirse en el presidente de la derecha radical, gracias a haber recogido el sentimiento de rechazo a la izquierda, y al presidente, Gustavo Petro, que define el voto de muchos colombianos. (Sputnik)

Con información de AGENCIA SPUTNIK

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