La infodemia y sus retos para el periodismo en América Latina

La infodemia se ha convertido en un problema para el periodismo actual y sus consecuencias son complejas. El aumento de este fenómeno en tiempos de coronavirus centró este jueves los debates de un grupo de periodistas reunidos en una mesa redonda virtual organizada por la agencia Sputnik.

La infodemia, según explica este término la Organización Mundial de la Salud, es “una cantidad excesiva de información –en algunos casos correcta, en otros no– que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y orientación fidedigna cuando las necesitan”.

Como apuntó en la mesa redonda el jefe del servicio de noticias en español de Sputnik, Miguel Bas, en los tiempos de la pandemia del covid-19 la gente necesita más información, pero con la infodemia ha ocurrido lo mismo que podría suceder en un lugar que sufre de una sequía, y donde de repente empiezan las lluvias torrenciales y con ellas las inundaciones.

“Antes le faltaba agua, pero toda el agua que tiene ahora en exceso no le sirve de nada, porque viene contaminada, se trata de agua sucia, poco potable, y lo que se necesita en ese momento es un trago de agua pura. Tratemos de proporcionar a nuestra audiencia ese trago de información pura e información limpia”, instó.

BULOS, EL PRINCIPAL ADVERSARIO

Hablando de los retos principales del periodismo en los tiempos de la pandemia, Bas constató que las noticias falsas sobre el coronavirus “abundan cada día y cuánto más absurdas son, más atrapan la atención, y esto es el principal problema”.

“Yo creo que nunca hemos llegado al extremo que estamos viviendo hoy, cuando ya es la Organización Mundial de la Salud la que está advirtiendo de que la información de este tipo –y no solo se trata de que sea falsa, sino también sensacionalista, y a veces tanto sensacionalista como falsa– representa un peligro para la humanidad”, subrayó.

En esto con Bas coincide Marcos Borcoski, periodista del diario chileno Cambio21, que apuntó que las noticias falsas “es un adversario muy peligroso”.

“El texto que genera es falso, pero las consecuencias son reales”, advirtió.

Borcoski reiteró la necesidad de luchar contra este “enemigo adverso” que son las noticias falsas, pero a la vez afirmó que “es difícil combatirlo, porque se escuda en las redes sociales y en el anonimato”.

REDES SOCIALES: ¿OPORTUNIDAD O UN PELIGRO?

Por su parte, Orlando Mendieta, director de la Agencia de Noticias Panamá, también apuntó a que en la infodemia numerosos contenidos se expanden por las redes sociales y así impactan a la población, y para hacer frente a este fenómeno los medios de comunicación tradicionales deberían utilizar las mismas tecnologías.

“Obviamente, la tecnología llegó y avanzó para quedarse, entonces yo creo que los medios de comunicación tenemos la responsabilidad y el deber de incorporar estas tecnologías a nuestra difusión informativa”, señaló.

Para Mendieta, los medios de comunicación tradicionales deben actuar en las redes sociales, pero no como fuentes de una información rápida y sensacionalista, sino como “un periodismo más analítico”.

Una perspectiva similar la tiene Rahomir Benítez Tuirán, director de contenidos del periódico colombiano El Meridiano, donde los reporteros acordaron “no correr para publicar”.

“No salir primeros, no salir adelante con cualquier cosa o una mentira, sino salir al tiempo en que podamos confirmar la información, al tiempo en que podamos contrastarla”, aclaró.

Tuirán reconoció “toda la velocidad que tienen hoy el mundo las noticias con el internet”, pero se mostró convencido de que los medios tradicionales deben priorizar “información segura, buscar la contraparte y publicar a la hora que sea”.

“¿Aquí cuál es el afán? ¿Es de informar lo que sea o informar bien? Esto es el dilema que hoy hay aquí: informar primero o informar bien. En El Meridiano se decidió informar bien”, destacó.

A la vez Patricia Villegas Marín, directora de la cadena de televisión venezolana TeleSUR, se mostró segura de que las redes sociales son la causa principal de la infodemia.

“Está demostrado que detrás de los bulos, de los fake news, de las mentiras hay millones de dólares invertidos en Facebook, en Twitter, en Instragram. No entenderlo así me parece bastante ingenuo”, subrayó, al reiterar la necesidad de un debate al respecto.

Además, la periodista insistió en que “la información no puede ser solo una mercancía”, ya que se trata de “un derecho humano fundamental” y por ello “no puede estar sometida a la regla del mercado”.

“Como hay medios con un claro interés comercial, tenemos que luchar por que sigamos teniendo medios públicos, robustos, capaces de entregar información fiable”, subrayó.

Con información de la Agencia Sputnik

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