El murciano choca con la excelente actuación del belga (7-5 y 7-6(4), mientras que Jódar remonta contra Lehecka (4-6, 7-6(2) y 6-4) y jugará los octavos el miércoles.
“¿Qué ha pasado?”. Se pregunta el propio Zizou Bergs. Respuesta: era su día, no el de Carlos Alcaraz, apeado en la tercera ronda del Masters de Shanghái, adonde había llegado con ganas después de haber triunfado por segunda vez en Tokio. “Estoy muy motivado”, recalcaba el murciano. “La pista es rápida, me gusta, y el próximo día espero hacerlo mejor”, prolongaba. Sin embargo, el belga (27 años y 39º) redondea una magnífica actuación (7-5 y 7-6(4), en 2h 03m) y lo celebra. Se lo cree, pero no se le cree: “Es una mezcla de incredulidad y de no sentir demasiado. Hay momentos en los que realmente no te das cuenta de lo que está pasando. Simplemente estás ahí”, cuenta. Mientras Alcaraz abandona la pista, eliminado contra pronóstico, queda el consuelo de Rafa Jódar, renacido en el turno previo contra Jiri Lehecka (4-6, 7-6(2) y 6-4, en 2h 42m).
Difícil prever la derrota del primero, aunque la buena dinámica de Bergs invitaba a mantener la guardia alta —había resuelto sus dos primeras rondas con autoridad— y la renovada superficie del torneo lo cambia todo. De un año a otro, nada que ver. El salto drástico de velocidad —diez puntos más respecto al curso pasado— lo asemeja más a un indoor (cubierto) que a uno al aire libre, por lo que la acción transcurre de forma acelerada, de fogonazo en fogonazo. La pelota no concede tregua y Alcaraz, a disgusto todo el rato, cede antes que nunca en Shanghái, uno de los retos que le brindaba este tramo final de temporada. No caía ante un rival con un ranking tan bajo desde que perdiera el año pasado en Miami contra, precisamente, el belga David Goffin (55º).
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