El fantasma de los apagones vuelve a rondar Ecuador en pleno estiaje. El Gobierno busca evitar cortes a los hogares, pero no descarta endurecer las desconexiones a grandes consumidores si las condiciones hídricas empeoran. Mientras el nivel de Mazar cae, el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, pide a las familias reducir al menos 10% su consumo eléctrico y anuncia incentivos para quienes lo consigan.
La advertencia vuelve a poner al sistema eléctrico ecuatoriano bajo presión.
Ecuador atraviesa un estiaje que este año comenzó en septiembre, antes de lo habitual, y la disminución de las lluvias está golpeando las reservas de agua utilizadas para la generación hidroeléctrica.
El punto crítico vuelve a ser Mazar, una de las reservas estratégicas del país.
A las 17:00 del 24 de septiembre, el embalse estaba en 2.136,15 metros sobre el nivel del mar, 16,85 metros por debajo de su cota máxima de 2.153 metros, según información difundida por el ministro. El agua almacenada allí alimenta en cascada las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora.
Gobierno no descarta endurecer las desconexiones
La prioridad oficial es evitar que las restricciones alcancen a los hogares, pero el escenario dependerá del clima y de la disponibilidad de generación.
Blum señaló este 25 de septiembre que las desconexiones aplicadas a grandes consumidores podrían extenderse si las condiciones empeoran durante el estiaje. El Gobierno espera que las lluvias comiencen a normalizarse hacia noviembre.
El mensaje supone una señal de alerta: la evolución del sistema dependerá en buena medida de cuánto llueva durante las próximas semanas.
El Ejecutivo ya comenzó a aplicar medidas extraordinarias para preservar las reservas hídricas.
Hogares: la meta es consumir 10% menos electricidad
El Gobierno también mira hacia las casas.
La meta planteada por Blum es conseguir que el sector residencial reduzca al menos 10% su consumo de electricidad durante el estiaje.
El llamado no implica dejar de utilizar electrodomésticos indispensables, sino modificar hábitos y reducir consumos que puedan evitarse o trasladarse a otros horarios.
Entre los ejemplos planteados por el ministro está un uso más eficiente del aire acondicionado y la reducción de actividades nocturnas que demanden grandes cantidades de electricidad. Incluso sostuvo que este no es el momento adecuado para organizar campeonatos de fútbol nocturnos que requieran iluminación artificial.
Hasta 10% de descuento en la planilla para quienes ahorren
El Gobierno prepara además un incentivo directo al bolsillo.
La Agencia de Regulación y Control de Electricidad trabaja en un mecanismo que permitiría entregar hasta 10% de descuento en la planilla eléctrica a los hogares que reduzcan su consumo.
Blum indicó que el esquema está previsto para comenzar en octubre y mantenerse durante seis meses.
La estrategia busca convertir el ahorro doméstico en una herramienta adicional para quitar presión al Sistema Nacional Interconectado.
Grandes industrias ya se desconectan un día por semana
Las medidas más fuertes comenzaron por el sector industrial.
Desde el 22 de septiembre, alrededor de 150 grandes empresas comenzaron un esquema de desconexión de un día por semana para disminuir la demanda y preservar el agua de Mazar.
El plan contempla consumidores de los segmentos de alto voltaje y otras alternativas, como autogeneración, reducción de carga y reorganización de procesos productivos.
El Gobierno informó que la optimización acordada con 185 grandes empresas representa unos 3.100 MWh de consumo.
Si la situación hídrica empeora, las medidas podrían profundizarse.
Mazar vuelve a convertirse en el termómetro de la crisis
La preocupación tiene una explicación conocida para los ecuatorianos: buena parte de la electricidad del país depende de las lluvias.
Mazar es particularmente estratégico porque forma parte del complejo Paute Integral. Las centrales Mazar, Paute y Sopladora suman 1.757 MW de capacidad instalada, una potencia equivalente a alrededor del 40% de la demanda eléctrica nacional.
Cada metro que pierde el embalse vuelve a poner atención sobre la capacidad del país para atravesar el período seco sin repetir los prolongados cortes de electricidad vividos anteriormente.
Por eso, el Gobierno intenta ganar tiempo: consumir menos ahora para preservar agua para los próximos meses.
El clima tendrá la última palabra
El Ejecutivo apuesta al ahorro residencial, las restricciones industriales, la generación térmica y una recuperación de las lluvias.
Pero existe una variable imposible de controlar: el clima.
Mientras Mazar continúa bajo presión, Ecuador vuelve a enfrentarse a una pregunta que parecía haber quedado atrás:
¿alcanzará la energía para atravesar el estiaje sin que los apagones regresen a los hogares?
Por ahora, el Gobierno busca evitar ese escenario. Pero la advertencia está sobre la mesa: si las condiciones se deterioran, las medidas de restricción podrán endurecerse.
Fuente: Teleamazonas
