Los incendios forestales de septiembre dejaron unas 300 hectáreas afectadas en el cerro Casitagua y 12 en La Vicentina.
El Municipio de Quito prepara una restauración socioecológica, pero la recuperación de la vegetación deberá esperar a que terminen las condiciones de la época seca y el suelo alcance condiciones adecuadas para la intervención.

¿Por qué Quito no puede reforestar inmediatamente las zonas quemadas?
Después de un incendio forestal, plantar árboles de inmediato no garantiza la recuperación de la cobertura vegetal. En las zonas afectadas por las llamas, el terreno puede conservar temperaturas elevadas y presentar condiciones poco favorables para una nueva plantación.
En el caso de los incendios recientes de Quito, los bomberos registraron temperaturas de entre 200 y 300 grados Celsius en el terreno, según la información difundida por el Municipio.
Por eso, primero deben continuar las labores de enfriamiento y liquidación de los puntos calientes.
El incendio de Casitagua, en Pomasqui, fue declarado controlado el 21 de septiembre, pero los equipos de emergencia mantienen labores de liquidación y monitoreo para evitar que los focos calientes reactiven el fuego.
El Cuerpo de Bomberos señaló que estas tareas podían extenderse entre 24 y 48 horas, dependiendo del clima y la temperatura.
Casitagua perdió unas 300 hectáreas de vegetación
El cerro Casitagua concentra la mayor afectación de los incendios recientes. El Municipio estima que aproximadamente 300 hectáreas resultaron afectadas por el fuego.
Durante la emergencia, los equipos de Bomberos utilizaron aeronaves no tripuladas para identificar puntos calientes y evitar posibles reactivaciones.
En algunos sectores todavía se registraban temperaturas elevadas después de que las llamas fueran controladas.
La Vicentina también resultó afectada por un incendio forestal. La superficie comprometida en ese sector se estima en unas 12 hectáreas.
En total, el Municipio ha estimado que los incendios forestales han afectado alrededor de 1.600 hectáreas en Quito durante 2026, aunque las cifras pueden actualizarse conforme se complete la evaluación de las zonas quemadas.
La recuperación dependerá también de la llegada de las lluvias
El Municipio plantea iniciar la recuperación ambiental cuando finalice la época seca y existan condiciones climáticas que permitan intervenir las áreas afectadas.
La restauración no consiste simplemente en colocar árboles sobre el terreno quemado. El objetivo es recuperar progresivamente la cobertura vegetal y las condiciones del ecosistema, con seguimiento técnico y participación de distintos actores.
El plan municipal contempla la participación de universidades, comunidades, sectores productivos, empresas privadas e instituciones públicas.
Drones y semillas: así será parte de la restauración
Una de las alternativas que analiza la Secretaría de Ambiente es utilizar drones para dispersar semillas en sectores de difícil acceso.
El secretario de Ambiente de Quito, Santiago Sandoval, señaló que existe un programa desarrollado con la Universidad Católica de Quito para utilizar esta tecnología en áreas donde el acceso terrestre resulta complicado.
La estrategia forma parte de un concepto más amplio de restauración socioecológica, que busca involucrar a la comunidad y a la academia y no limitar la recuperación a jornadas de plantación.
El Municipio también prevé retomar las jornadas de reforestación realizadas en años anteriores.
Estas son las especies que Quito priorizará
La recuperación de las zonas afectadas contempla principalmente especies nativas adaptadas a las condiciones del ecosistema.
Entre las especies mencionadas por el Municipio están:
- Pumamaqui.
- Cholán.
- Aliso.
- Nogal.
- Guaba.
- Arrayán.
- Pusupato.
- Yalomán.
La selección de especies nativas busca que la restauración sea compatible con las características de los ecosistemas afectados y contribuya a recuperar progresivamente la cobertura vegetal.
El incendio de Casitagua ya está controlado, pero el monitoreo continúa
El Municipio informó el 22 de septiembre que el incendio forestal de Casitagua se encontraba controlado y que la emergencia había entrado en una fase de liquidación y monitoreo.
Esto significa que las llamas principales fueron contenidas, pero los equipos todavía deben revisar el terreno para localizar y eliminar posibles focos que puedan volver a encenderse.
La situación es especialmente relevante porque el viento, la temperatura y otros factores meteorológicos pueden favorecer la reactivación de un incendio que todavía conserve puntos calientes.
Durante las jornadas anteriores, Bomberos llegó a detectar temperaturas de hasta 130-150 °C en algunos sectores del cerro después de controlar las llamas.
La restauración empieza después de apagar completamente el fuego
La siguiente etapa para Casitagua y las demás áreas afectadas será ambiental.Primero se debe completar la liquidación y asegurar que no existan focos activos.
Después, cuando las condiciones del terreno y del clima sean adecuadas, comenzarán las acciones destinadas a recuperar la cobertura vegetal.El Municipio plantea que este proceso sea integral: monitoreo técnico, recuperación del suelo, reforestación con especies nativas, participación comunitaria y apoyo de universidades.
La magnitud de la superficie afectada también muestra que la recuperación no será inmediata. El objetivo será restaurar progresivamente los ecosistemas dañados por el fuego y favorecer el retorno de la vegetación y de la fauna.
El dato clave
En 2026, los incendios forestales han afectado alrededor de 1.600 hectáreas en Quito. Solo Casitagua representa unas 300 hectáreas, mientras que La Vicentina suma alrededor de 12 hectáreas entre los incendios recientes.
Con información de – El Universo
