Se apuntan al menos tres problemas encadenados. Repasamos lo que sabemos del accidente y las principales incógnitas.
En el accidente ferroviario de Urda han fallecido al menos 69 personas y todavía hay varias decenas de heridos. El final del incidente es un choque violento entre el tren AVE de Renfe y un Iryo detenido.
¿Pero qué había pasado antes? En su primera comparecencia, el ministro Óscar Puente ha hablado de una “inexplicable” orden de reanudar la marcha con normalidad dictada desde el centro de control de Adif. Pero las informaciones ya disponibles apuntan al menos tres problemas.
Fallo 1: La caída del sistema LZB
El primer problema conocido es una pérdida de transmisión del sistema LZB, confirmada por el ministro Óscar Puente en rueda de prensa. Se trata de un mecanismo de seguridad que regula la circulación ordenada de los trenes por cantones o tramos de vía.
Fuentes del sector indican que esos fallos pueden ocurrir, pero no son frecuentes. La caída del sistema en ese tramo, por un fallo informático según el ministro, dejó la circulación en una situación anómala y dependiente de la regulación de los trenes desde el centro de control de Adif. Era presumiblemente un estado transitorio hasta que cada tren reanudara su marcha, alcanzara el siguiente semáforo y su operación siguiese al amparo del sistema de señalización lateral (BSL).
Fallo 2: Órdenes erróneas desde control
A las 8.36 hay un segundo error: el AVE recibe la orden del centro de control de Adif de retomar la “marcha normal”, pero ese tren no debía haber vuelto a moverse a esa velocidad. El reglamento de circulación indica que la reanudación debía ser a “marcha a la vista”, es decir, a una velocidad que permita al maquinista ver y frenar si hay obstáculos en la vía. No es lo que ocurrió.
Los datos de Renfe analizados por EL PAÍS confirman que el tren comenzó a moverse y aceleró durante varios minutos hasta superar los 200 kilómetros por hora. Recorrió unos 25 kilómetros y se detuvo de golpe a las 8.53, tras chocar con el Iryo detenido.
Fallo 3: El Iryo no arranca y el AVE no frena
Aquí surgen más preguntas. A las 8.41 el Iryo recibe la orden del centro de control de retomar la marcha con normalidad. Llama la atención el orden: el AVE, que iba detrás, recibió la orden cinco minutos antes que el Iryo, que tenía delante. Y luego surgen más problemas: el Iryo no consigue arrancar.
A las 8.48, su maquinista comunica al centro que el tren no le permite “reiniciar el sistema LZB” y que “está detenida”. Faltan solo cinco minutos para que el AVE le alcance por detrás. Una pregunta surge naturalmente: ¿Por qué no se detuvo al AVE? A estas horas no ha trascendido si el centro de control le avisó de que se dirigía a gran velocidad contra un tren que no podía arrancar.
Lea mas información en El País
