QUITO.- Entre humo, ceniza y una montaña todavía caliente, Pomasqui mostró el otro rostro del incendio forestal que castiga al cerro Casitagua, en el norte de Quito: el de una comunidad que decidió sumarse al combate contra el fuego. Fotografías captadas por la agencia Xinhua este 20 de septiembre muestran a habitantes trabajando en el terreno mientras helicópteros descargan agua sobre las zonas afectadas.

La emergencia movilizó durante cuatro días a cientos de personas y obligó a desplegar un operativo terrestre y aéreo en una geografía especialmente difícil. Para la noche del domingo todavía permanecía un punto activo en la parte alta del cerro y unas 300 hectáreas habían sido afectadas, según el balance ofrecido por el alcalde de Quito, Pabel Muñoz.

Pomasqui no miró el incendio desde lejos

Las imágenes de Xinhua, captadas por el fotógrafo Ricardo Landeta, retratan una dimensión humana de la emergencia: habitantes de Pomasqui enfrentando directamente el incendio y apoyando las tareas desplegadas en el sector.

No fue la única muestra de solidaridad.

Durante la jornada, comuneros llegaron en camionetas con alimentos para los ciudadanos y equipos de primera respuesta que trabajaban en el Casitagua. La comida fue trasladada mediante cadenas humanas hasta quienes permanecían en las partes altas de la montaña.

La emergencia terminó uniendo a bomberos, instituciones municipales, Fuerzas Armadas, Policía y habitantes de la zona alrededor de un mismo objetivo: impedir que las llamas continuaran descendiendo hacia sectores poblados.

Bomberos lucharon contra fuego, viento y una montaña casi inaccesible

La magnitud del desafío no estuvo determinada únicamente por las llamas.

Quebradas profundas, paredes prácticamente verticales, vegetación seca y fuertes cambios de viento dificultaron durante varios días el trabajo de los equipos de emergencia.

El Cuerpo de Bomberos de Quito llegó a desplegar al menos 160 efectivos y más de 30 vehículos durante la jornada del domingo. En algunos puntos, las llamas alcanzaron hasta cinco metros de altura.

El Municipio de Quito había activado desde el inicio de la emergencia un operativo interinstitucional. En la primera jornada reportó cerca de 500 funcionarios, servidores, efectivos y voluntarios movilizados para tareas de combate, seguridad, movilidad, salud, gestión de riesgos y atención ciudadana.

Desde el cielo, agua; desde tierra, resistencia

Otra fotografía de Xinhua muestra uno de los helicópteros descargando agua directamente sobre el incendio.

El apoyo aéreo fue decisivo para alcanzar sectores donde las condiciones del terreno impedían trabajar con vehículos. Durante el domingo se realizaron 146 descargas de agua, con participación del helicóptero de Bomberos y aeronaves de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

En tierra, mientras tanto, continuaron las labores para impedir que el incendio descendiera hacia las zonas bajas y para reducir su intensidad.

Una imagen que deja el incendio: todos unidos por Pomasqui

Más allá de las hectáreas consumidas y de la enorme columna de humo que durante días fue visible desde distintos puntos de Quito, las fotografías dejan una escena poderosa: habitantes y equipos de emergencia enfrentando juntos una misma amenaza.

El Municipio coordinó el operativo; el Cuerpo de Bomberos permaneció en primera línea; Fuerzas Armadas y Policía reforzaron el apoyo aéreo y terrestre; y los habitantes de Pomasqui aportaron desde el territorio.

Todos unidos por una causa: proteger vidas, viviendas y una montaña que durante cuatro días estuvo bajo fuego.

Fotografías: Xinhua / Ricardo Landeta.

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