Entre antigüedades, herramientas, discos de vinilo y el sonido de los yunques, el Mercado Plaza Arenas conserva parte de la memoria de Quito.
El lugar funciona desde finales de 1969 y comienzos de 1970, cuando comerciantes de 24 de Mayo y San Blas llegaron al espacio que antes ocupaba una plaza de toros.

El Mercado Plaza Arenas es uno de esos lugares de Quito donde el pasado todavía forma parte de la vida cotidiana.
Sus pasillos reúnen ropa de segunda mano, ferreterías, antigüedades, discos, cámaras, máquinas de escribir y herramientas, pero también talleres donde continúan oficios que han pasado de padres a hijos.
El mercado se instaló en este espacio entre finales de 1969 y enero de 1970, después del traslado de comerciantes que anteriormente ocupaban sectores como la 24 de Mayo y San Blas.
El terreno tiene además una historia anterior, allí funcionó la antigua Plaza de Toros Arenas, escenario de actividades taurinas y otros eventos.
Con el paso de las décadas, el espacio cambió de función, pero conservó el nombre y algunos rastros de su pasado.
La ‘agua de acero’ y un antiguo mito quiteño
Entre las historias que todavía circulan en el mercado está la de la llamada ‘agua de acero’, un líquido que quedaba durante el proceso de enfriamiento de algunas herramientas después de ser calentadas en la forja.
Según los testimonios recogidos entre comerciantes, antiguamente se expendía como una especie de medicina natural y se creía que podía fortalecer el corazón y templar los nervios.
Sin embargo, esta propiedad curativa pertenece a la tradición oral y no está científicamente comprobada.
Hoy, la historia forma parte de las memorias que sobreviven entre los comerciantes más antiguos del Plaza Arenas.
Un mercado donde los oficios todavía están vivos
La particularidad del Plaza Arenas no está únicamente en los objetos que se venden.
También está en quienes continúan trabajando con técnicas heredadas de otras generaciones.Herreros, cerrajeros, sastres, zapateros y radiotécnicos han formado parte de la identidad del mercado.
Algunos talleres mantienen prácticas que comenzaron décadas atrás y que sus propietarios intentan transmitir a las nuevas generaciones.
Por eso, caminar por el Plaza Arenas permite encontrar algo más que antigüedades: es posible observar oficios que todavía producen, reparan y transforman objetos dentro del Centro Histórico de Quito.
Un pedazo de la memoria de Quito
Cámaras de rollo, teléfonos antiguos, planchas de carbón, máquinas de escribir, discos de acetato y herramientas pueden parecer simples objetos usados, pero para muchos compradores tienen un valor relacionado con sus propias historias familiares.
Esa combinación de objetos, comerciantes y oficios convierte al Plaza Arenas en un espacio particular de la ciudad.
Sus pasillos reúnen distintas generaciones y mantienen vigente una parte de la memoria cotidiana de Quito.
El mercado tiene su entrada principal por la calle Vargas y también cuenta con accesos por las calles Galápagos y La Guaragua, en el Centro Histórico.
Con información de – El Universo
