Daniel Noboa utilizó la mayor tribuna diplomática del mundo para pedir una respuesta internacional contra el crimen organizado. Su discurso consiguió eco en agencias internacionales y llevó tres propuestas concretas a Naciones Unidas, pero dejó prácticamente fuera asuntos que dominan la preocupación interna: salud, energía, empleo, institucionalidad y los problemas cotidianos de los ecuatorianos.

El presidente Daniel Noboa llegó el 23 de septiembre a la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un mensaje construido alrededor de una sola gran amenaza: el crimen organizado transnacional.

“Las mafias ya se coordinaron. Nos toca a nosotros hacerlo mejor”, fue la frase con la que cerró una intervención que buscó convertir la crisis de seguridad ecuatoriana en un problema internacional.

La estrategia comunicacional funcionó parcialmente: la propuesta fue recogida por los principales medios ecuatorianos y trascendió las fronteras a través de agencias como EFE. Pero una lectura integral del discurso deja también una pregunta inevitable:

¿Dónde quedaron los otros problemas de Ecuador?

Un discurso diseñado para hablarle al mundo, no para rendir cuentas al Ecuador

Noboa no acudió a Naciones Unidas a presentar un balance de gobierno. La Asamblea General es una tribuna de política exterior y, bajo esa lógica, construyó un discurso dirigido principalmente a conseguir cooperación internacional.

Su tesis fue sencilla y potente: las organizaciones criminales ya funcionan globalmente, mientras los Estados continúan enfrentándolas fundamentalmente desde sus fronteras.

“Es inadmisible que las organizaciones criminales cooperen entre sí con mayor eficacia que los Estados”, afirmó.

De allí surgieron las tres propuestas concretas de Ecuador: crear un mecanismo internacional para rastrear y congelar flujos financieros ilícitos, establecer una plataforma permanente de información entre policías, fiscalías y unidades de inteligencia financiera e incorporar el crimen organizado transnacional como prioridad de prevención de conflictos dentro de ONU 80.

La fortaleza del discurso estuvo precisamente allí: Noboa no se limitó a describir la violencia ecuatoriana; intentó presentar instrumentos internacionales para combatirla.

El mensaje sí cruzó las fronteras, pero todavía no sacudió la agenda mundial

La intervención consiguió cobertura internacional.

EFE produjo un despacho específico destacando la propuesta ecuatoriana de rastrear dinero ilícito y compartir información contra el crimen organizado.

EFE — Noboa propone rastrear fondos y compartir información contra el crimen organizado

En Ecuador, El Universo, El Comercio, El Diario y otros medios concentraron igualmente sus titulares en las tres medidas propuestas.

Sin embargo, hay que diferenciar cobertura internacional de impacto internacional.

Hasta este 24 de septiembre, la revisión de medios no muestra que las tres propuestas de Noboa hayan provocado todavía una reacción diplomática internacional de gran magnitud, adhesiones públicas de un bloque de países o compromisos multilaterales concretos.

La agenda global de la Asamblea estuvo dominada por conflictos y asuntos de mayor peso internacional. El País, por ejemplo, destacó en su cobertura del segundo día principalmente las guerras de Ucrania e Irán y las intervenciones de sus protagonistas.

Por tanto, el discurso sí obtuvo visibilidad, pero sería prematuro afirmar que modificó la agenda mundial.

Guterres escucha posteriormente la propuesta de Ecuador

Hay, sin embargo, un primer movimiento diplomático posterior que merece atención.

Noboa se reunió con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y volvió a plantear la necesidad de una respuesta internacional coordinada frente al narcotráfico y otras economías ilícitas.

Según la Presidencia ecuatoriana, también abordaron la modernización de Naciones Unidas y Ecuador reafirmó su compromiso con el multilateralismo.

EFE — Noboa plantea a Guterres una respuesta internacional contra el narcotráfico

Esto muestra continuidad entre el discurso y la agenda diplomática posterior, pero todavía falta conocer si la iniciativa ecuatoriana conseguirá convertirse en una propuesta respaldada por otros Estados.

El gran ausente: el Ecuador de todos los días

La mayor debilidad política del discurso aparece cuando se lo escucha desde Ecuador y no desde Nueva York.

Noboa habló ampliamente de seguridad.

Habló de narcotráfico.

De trata de personas.

De minería ilegal.

De pesca ilegal.

De inteligencia artificial.

De comercio internacional.

De financiamiento para países de renta media.

De pobreza.

De reforma de Naciones Unidas.

Pero varios asuntos que forman parte de la discusión nacional no recibieron un tratamiento específico.

No hubo un diagnóstico detallado de la situación del sistema público de salud.

No abordó específicamente los problemas de abastecimiento de medicamentos.

Tampoco desarrolló la situación del sistema eléctrico, pese a las recientes alertas alrededor de generación hidroeléctrica y abastecimiento.

No presentó propuestas concretas sobre empleo nacional.

La educación apareció principalmente como aspiración —que los jóvenes puedan elegir una universidad en lugar de una banda criminal—, pero no como diagnóstico de los problemas educativos del país.

Y tampoco desarrolló los cuestionamientos sobre institucionalidad y derechos derivados de la propia estrategia de seguridad.

Esto no significa que un discurso ante Naciones Unidas deba convertirse en un informe a la nación. Pero sí revela qué asuntos decidió el Gobierno internacionalizar y cuáles dejó dentro de la discusión doméstica.

Galápagos apareció, pero sin señalar responsables

Noboa incorporó también la protección ambiental a su narrativa de seguridad.

Advirtió que Galápagos está amenazado por redes de pesca ilegal y vinculó la minería ilegal en la Amazonía con el financiamiento de organizaciones criminales.

Aquí existe una precisión necesaria: Noboa no mencionó a China ni responsabilizó a ningún país concreto por la pesca ilegal alrededor de Galápagos.

Su discurso habló de “redes de pesca ilegal”.

Cualquier interpretación que transforme ese párrafo en una acusación contra un Estado determinado iría más allá de lo que efectivamente dijo el presidente.

Economía: grandes conceptos, pocos problemas concretos

Noboa afirmó que el éxito de una economía no debería medirse únicamente por cuánto aumenta la producción, sino por cuánto disminuye la pobreza.

También defendió un comercio “abierto, predecible y equitativo” y reclamó mejores condiciones de cooperación y financiamiento para los países de renta media.

Es una parte relevante del discurso porque introduce una demanda tradicional de economías como Ecuador: el ingreso per cápita no refleja por sí solo todas las vulnerabilidades de un país.

Sin embargo, nuevamente predominó la perspectiva internacional.

No hubo anuncios concretos sobre salarios, informalidad, costo de vida, empleo juvenil o productividad ecuatoriana.

El mensaje económico estuvo pensado como posición de Ecuador ante el sistema internacional, no como respuesta a la coyuntura económica doméstica.

¿Por qué Noboa no habló de los grandes problemas nacionales?

El propio contenido permite plantear tres explicaciones, aunque deben entenderse como lectura analítica y no como una motivación declarada por el presidente.

Primero, porque la Asamblea General no es una rendición de cuentas. El objetivo natural de esa tribuna es presentar posiciones internacionales y buscar cooperación.

Segundo, porque Noboa decidió concentrar el mensaje. Intentar introducir salud, electricidad, educación, empleo, seguridad, inversión y política institucional en una intervención breve habría diluido probablemente la propuesta principal.

Y tercero, porque la seguridad es actualmente el asunto que el Gobierno puede conectar con mayor facilidad con una agenda internacional: narcotráfico, lavado de activos, tráfico de armas, trata, minería ilegal y crimen organizado son fenómenos que efectivamente atraviesan fronteras.

Eso explica la selección temática.

Pero no elimina el contraste político.

Mientras en Nueva York Ecuador fue presentado fundamentalmente como un país que busca liderar una respuesta internacional contra las mafias, dentro del país los ciudadanos enfrentan una agenda considerablemente más amplia.

Fuente: NACIONES UNIDAS


Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *