La música ecuatoriana perdió este viernes a una de sus voces más emblemáticas. Juan Paredes Guzmán, músico y cantautor ecuatoriano-chileno e integrante del histórico grupo Pueblo Nuevo, falleció en Quito, dejando un profundo vacío en el ámbito artístico, cultural y social del país.

Su muerte generó numerosas expresiones de pesar de artistas, organizaciones culturales, colectivos sociales e instituciones públicas que destacaron no solo su trayectoria musical, sino también su compromiso permanente con la justicia social, la solidaridad y la defensa de los derechos humanos.

Un artista que convirtió la música en una forma de resistencia

Durante décadas, Juan Paredes fue una de las figuras más representativas de Pueblo Nuevo, agrupación que se consolidó como referente de la canción latinoamericana de contenido social y político en Ecuador.

Su trabajo trascendió los escenarios para convertirse en un vehículo de memoria, esperanza y reflexión. En momentos de persecución, hostigamiento y crisis políticas, quienes compartieron con él recuerdan que nunca abandonó sus convicciones.

Diversos mensajes difundidos tras conocerse su fallecimiento coinciden en destacar que Paredes enseñó «a través del canto que la dignidad, la solidaridad y la lucha son principios que jamás se abandonan».

El legado de Pueblo Nuevo permanece vigente

Desde su creación, Pueblo Nuevo construyó una propuesta artística inspirada en la música popular latinoamericana y en las luchas sociales de la región.

Sus canciones acompañaron procesos culturales, estudiantiles y ciudadanos durante varias décadas, convirtiéndose en parte del patrimonio musical contemporáneo del Ecuador.

La partida de Juan Paredes representa el cierre de un capítulo fundamental de esa historia, aunque su obra continuará formando parte de la memoria colectiva del país.

Quito despide a uno de sus referentes culturales

La Secretaría de Cultura del Distrito Metropolitano de Quito expresó públicamente su pesar por el fallecimiento del artista.

En un comunicado manifestó su solidaridad con su familia, amistades y con toda la comunidad artística que hoy despide a «un referente de la música ecuatoriana».

Las muestras de afecto también llegaron desde compañeros de lucha, quienes recordaron a Juan Paredes como un ser humano admirable que hizo del arte una herramienta para construir un mundo «más justo, solidario y digno».

Uno de los mensajes más emotivos estuvo dedicado a su hija Emiliana y a sus familiares, destacando que «el legado de Juan nos va a inspirar siempre».

Un legado que trasciende generaciones

Más allá de sus composiciones y presentaciones, Juan Paredes deja una huella en miles de personas que encontraron en su música un espacio de identidad, resistencia y esperanza.

Su voz acompañó distintas generaciones y su obra seguirá siendo parte de la historia cultural ecuatoriana como testimonio de una época en la que el arte también fue un instrumento para defender la democracia, la memoria y los derechos de los pueblos.

Hoy Ecuador despide a uno de sus grandes cantautores, pero también a un artista cuya música seguirá resonando mucho después del silencio. FIN

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