Río de Janeiro (Brasil), 22 sep (Sputnik).- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva aseguró este martes durante su discurso en el Debate General del 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas que Brasil «no cabe en el patio de nadie», en una referencia velada a las injerencias de EEUU en Latinoamérica.
«Brasil no cabe en el patio de nadie; necesitamos aliados con una agenda positiva que fomente el desarrollo», dijo, sin citar en ningún momento de forma directa a la administración de Donald Trump.
Lula asumió que en Latinoamérica y el Caribe la proximidad geográfica con la mayor potencia militar del mundo es ineludible, sobre todo en un contexto de «recrudecimiento de tentaciones hegemónicas».
El presidente aseguró que la democracia está de nuevo en jaque y que se está volviendo a ver «injerencia externa en procesos electorales».
«La división del mundo en zonas de influencia y las investidas neocoloniales por recursos estratégicos constituyen gestos anacrónicos», subrayó.
En este contexto, el líder brasileño dijo que el pueblo venezolano merece definir su propio destino y que Nicaragua no resolverá sus problemas «impidiendo que la oposición dispute elecciones».
Venezuela y EEUU llevan adelante una agenda de conversaciones para, en un momento que Washington considere oportuno, realizar elecciones presidenciales, ya que el mandatario Nicolas Maduro fue secuestrado por el Gobierno de Donald Trump para juzgarlo por supuestos vínculos con el narcotráfico y en su lugar quedó su vicepresidenta, Delcy Rodriguez.
Respecto a Cuba, lamentó que el mundo asista estupefacto el «castigo colectivo» impuesto a diez millones de personas por un embargo económico y un cerco «ilegales», refiriéndose a las medidas históricas y recientes de EEUU contra la isla.
El presidente brasileño también habló del crimen organizado en Brasil, pero remarcó que no se externalizará la responsabilidad de defender las fronteras y que por leyes recién aprobadas los narcotraficantes tendrán penas superiores incluso al terrorismo.
Lula respondía así a la decisión tomada por EEUU meses atrás de clasificar a dos facciones de narcotraficantes brasileñas (el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital) como organizaciones terroristas.
La decisión fue duramente criticada por el Gobierno brasileño, que la consideró un pretexto para posibles injerencias en su territorio. (Sputnik)
