El arribo de la extrema derecha al Palacio de La Moneda, en marzo de 2026, abre un periodo de incertidumbre para cientos de miles de extranjeros indocumentados en el país sudamericano por las promesas de expulsiones y restricciones
María F., una dominicana de 48 años, vive el triunfo de José Antonio Kast, de la extrema derecha, en las elecciones del 14 de diciembre como una sentencia sobre su permanencia en Chile. Su estatus migratorio irregular la coloca entre quienes podrían verse afectados por el nuevo giro político del país.
El republicano asumirá el Gobierno el 11 de marzo con la promesa de expulsar a unos 336.000 extranjeros indocumentados. “Yo empecé a prepararme para irme desde que escuché que este señor iba a ser presidente. En cualquier momento me voy. No solo por él, sino porque se han puesto muy malas las cosas acá”, dice esta comerciante informal.
El programa presentado durante la campaña del fundador del Partido Republicano propone un endurecimiento inédito de las normas de ingreso y permanencia. Entre otras medidas, contempla no realizar regularizaciones masivas; restringir a los indocumentados el acceso a beneficios sociales en salud, vivienda y educación; sanciones económicas para sus empleadores; y la construcción de muros, vallas, zanjas y cercos perimetrales electrificados en la frontera para evitar ingresos clandestinos.
Estas propuestas encontraron eco en una parte del electorado. Jorge González, de 64 años, considera que el fenómeno migratorio es uno de los principales problemas del país, una percepción que, según las encuestas, ha ido en aumento en los últimos años.
González asocia la llegada de la población extranjera —en especial la que carece de autorización de residencia— con el aumento de la delincuencia, pese a la ausencia de estudios que respalden esa relación. También vincula a los inmigrantes con el Tren de Aragua, organización criminal de origen venezolano con presencia en más de una decena de países y que comenzó a operar en Chile en 2020.
Por esa razón votó por Kast, aunque reconoce que habría preferido una opción aún más dura, como la del diputado Johannes Kaiser, fundador del Partido Libertario, que quedó cuarto en la primera vuelta presidencial del 16 de noviembre. “Queremos mano firme contra la delincuencia, para que el país vuelva a ser como antes”, afirma.
Días antes de que Kast derrotara por 16 puntos de ventaja a la candidata de izquierda Jeannette Jara —un resultado anticipado por los sondeos— en los comicios del 14 de diciembre, decenas de personas quedaron varadas en la región de Arica, en el extremo norte, tras la militarización de la frontera con Perú ordenada por el Gobierno de José Jerí.
El presidente electo ha mantenido conversaciones con varios mandatarios de América Latina —entre ellos los de Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Argentina— para coordinar un eventual corredor humanitario destinado a la devolución de quienes se encuentran sin autorización de residencia en Chile.
Sin embargo, una proporción significativa de ese grupo procede de Venezuela, lo que complica la viabilidad del plan debido a que las relaciones diplomáticas con Caracas están rotas desde agosto de 2024, después de que el presidente Gabriel Boric cuestionó la reelección de Nicolás Maduro, quien todavía no presenta actas que acrediten su victoria.
