Las lluvias se han intensificado en varias zonas del Litoral de Ecuador, especialmente en Esmeraldas y Manabí, donde se han registrado desbordamientos de ríos y daños en cultivos y enseres.
Sin embargo, el Inocar aclara que estas precipitaciones todavía no significan el inicio de un periodo de lluvias intensas, continuas y generalizadas asociado a El Niño.

¿Qué está provocando las lluvias en Ecuador?
Según el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), las lluvias recientes están relacionadas con la presencia de humedad, la convergencia de vientos y temperaturas del océano superiores a lo normal frente a las costas ecuatorianas.
La institución mantiene el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas para determinar si la respuesta de la atmósfera se vuelve más persistente.
Esto es importante porque la presencia de lluvias intensas, por sí sola, no permite confirmar que haya comenzado un periodo de lluvias asociado a El Niño.
¿Ya comenzó El Niño en Ecuador?
El Inocar ha señalado que, por ahora, las precipitaciones registradas en los últimos días no corresponden necesariamente al inicio de un periodo de lluvias intensas y generalizadas por El Niño.
La entidad explicó que las condiciones actuales deben seguir siendo monitoreadas y que uno de los aspectos clave será determinar si los patrones atmosféricos se mantienen durante un periodo prolongado.
Desde la declaratoria de alerta roja por el fenómeno de El Niño hasta las 22:00 del 28 de septiembre, se contabilizaron 145 eventos relacionados con lluvias: 69 permanecían abiertos y 76 habían sido cerrados.
¿Qué dicen las condiciones del océano y la atmósfera?
El docente de la Espol Franklin Ormaza ha señalado que para analizar si las lluvias están relacionadas con El Niño es necesario considerar varias variables meteorológicas y oceanográficas.
Entre ellas está la temperatura superficial del mar. Según Ormaza, esta debería superar los 28 °C en determinadas condiciones asociadas al fenómeno, mientras que actualmente se encuentra alrededor de 26 °C.
También mencionó la profundidad de la termoclina. Habitualmente se ubicaría entre 70 y 100 metros, mientras que actualmente estaría entre 40 y 50 metros.
Otro elemento son los vientos alisios, que, según el especialista, no han desaparecido y alcanzan velocidades de alrededor de 8 metros por segundo.
La ubicación de la zona de convergencia también importa
Ormaza también señaló como factor relevante la ubicación de la zona de convergencia intertropical, donde confluyen los vientos provenientes de los hemisferios norte y sur.
Según su explicación, actualmente esta zona se encuentra sobre Colombia. En el escenario que describe para condiciones de El Niño, se desplazaría hacia sectores cercanos a Guayaquil.
Por eso, el análisis de las lluvias no depende únicamente de cuánto llueve en un determinado día, sino de cómo evolucionan conjuntamente las condiciones del océano y la atmósfera.
¿Cómo son las lluvias asociadas a El Niño?
De acuerdo con Ormaza, una característica importante de las lluvias vinculadas con El Niño es su persistencia.
El especialista explicó que durante la temporada invernal en Ecuador pueden registrarse alrededor de 120 días de lluvia.
En un escenario de El Niño, las precipitaciones pueden comenzar en diciembre y extenderse hasta mayo.
Por ello, las lluvias intensas registradas actualmente deben analizarse dentro de un periodo más amplio y en conjunto con la evolución de las variables oceánicas y atmosféricas.
¿Qué se debe esperar en los próximos días?
El Inocar continuará monitoreando las condiciones frente a las costas de Ecuador.
La evolución de la humedad, los vientos, la temperatura del mar y la respuesta de la atmósfera permitirá determinar si el patrón actual se vuelve más persistente.
Por ahora, las lluvias recientes no son suficientes para afirmar que Ecuador ya entró en un periodo de lluvias intensas, continuas y generalizadas por El Niño.
Con información de – El Universo
