Después de 21 años, más de 200 partidos y 175 goles, Lionel Messi deja la selección albiceleste con un partido contra Benín en Buenos Aires.
La historia que llega a su fin tuvo de todo: sorpresa e ilusión, tristeza y desazón, las derrotas más amargas y los éxitos que regalaron alegría a un pueblo entero. Hace 21 años, Lionel Messi comenzaba a escribir las primeras líneas de su historia con la selección argentina de fútbol y este martes escribirá las últimas. Entre aquel accidentado debut contra Hungría, cuando se fue expulsado 43 segundos después de pisar el césped, y el encuentro con Benín que cerrará su carrera internacional con Argentina, entre aquel 17 de agosto de 2005 y este 6 de octubre de 2026, lo que sucedió es ya una leyenda de inmortalidad asegurada.

Messi disputó 207 encuentros con la camiseta celeste y blanca, incluyendo seis copas mundiales, marcó 125 goles y entregó 68 asistencias, récord en todos los rubros. Además de sus títulos con seleccionados juveniles (campeón mundial en Países Bajos 2005 y oro olímpico en Beijing 2008), alzó como capitán de la mayor dos copas de América (Brasil 2021 y Estados Unidos 2024) y una Copa del Mundo (Qatar 2022), quebrando una larga sequía de títulos para su país.
Pero los números de sus marcas y su palmarés no llegan a decir tanto como la imagen que guardará la memoria de sus espectadores: la felicidad atónita que disfrutaron ante la zigzagueante maravilla de su imprevisible pie izquierdo; la imaginación y la habilidad conjugadas con velocidad inhumana después de un aparente deambular desinteresado; la aceleración y el freno repentinos para adentro o para afuera, pero siempre para desquicio de sus adversarios. Sus pases a la red y los goles obsequiados a sus compañeros.
A los 39 años, Messi ha decidido ponerle punto final a esa trayectoria dorada que comenzó hace más de dos décadas con el rumor sobre un pequeño argentino que deslumbraba en las categorías menores del Barcelona FC. Su camino al éxito, el que sacó a todo un país a celebrar en las calles hace cuatro años, no fue sencillo. Mientras triunfaba en el club catalán, con la Albiceleste las frustraciones se acumulaban y sobre su espalda pesaba la presunta obligación de emular al otro gran 10 argentino, Diego Maradona, el indómito campeón en México 1986. Con ese lastre imposible a cuestas, perdió tres finales de copas de América (2007, 2015 y 2016) y también una copa del Mundo (2014). Una década atrás, Messi pensaba que ya no tenía más para darle al seleccionado y renunciaba a su camiseta. Fue su primera despedida, apurada por la bronca y la tristeza, pero duró solo unos meses. Ahora es diferente.
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Imágenes: Agencia XINHUA
