La renovación de cinco contratos de alquiler de barcazas de generación y centrales térmicas, junto con la incorporación de dos nuevas soluciones también rentadas, será la principal estrategia del Gobierno para garantizar el suministro de electricidad en Ecuador durante 2026. Así lo establece el Plan de Operación del Sistema Nacional Interconectado (SNI) 2025-2027, elaborado por el Operador Nacional de Electricidad (Cenace), que plantea esta alternativa como la respuesta más rápida ante la estrechez del sistema eléctrico, según diario Expreso.
Murat Bey y la continuidad de la generación flotante
Uno de los contratos clave es el de la barcaza Murat Bey, operada por la empresa turca Karpowership, cuyo convenio venció el 7 de enero de 2026 tras un plazo de 110 días. Su salida temporal implicó la pérdida de 100 MW de potencia térmica; sin embargo, el Cenace prevé su tercera contratación desde febrero hasta diciembre de 2026, por disposición del Ministerio de Ambiente y Energía, con el fin de mantener la oferta de energía.

Más potencia alquilada para 2026
La directriz oficial busca asegurar que la generación arrendada esté disponible durante todo el año. Con ello, el país contará con 334 MW de potencia provenientes de tres barcazas y dos centrales térmicas. A este volumen se sumarán 490 MW adicionales, entre la central Pascuales (260 MW) y una nueva barcaza de 230 MW, lo que permitirá alcanzar un total de 824 MW de potencia térmica alquilada.
Un aporte clave, pero costoso
Este volumen de energía representará el 15,6 % del pico de demanda eléctrica proyectado para 2026, estimado en 5.270 MW. Aunque se trata de un respaldo significativo, especialistas advierten que la generación térmica con combustibles es costosa: producir un kilovatio hora con derivados puede costar hasta cuatro veces más que hacerlo con hidroeléctricas. Esto presiona las finanzas públicas y abre la puerta a futuros ajustes tarifarios.
Combustibles, subsidios y riesgos fiscales
El alquiler de generación también implica un mayor consumo de combustibles subsidiados, como fuel oil y diésel, cuyos apoyos estatales superan incluso a los del sector automotor. Si bien estos costos son elevados, expertos coinciden en que resultan menores frente al impacto económico de los apagones, que en 2024 generaron pérdidas cercanas a los USD 1.916 millones, equivalentes al 1,4 % del PIB.
La urgencia de soluciones propias
Pese a la necesidad inmediata del alquiler de energía, el Cenace insiste en que Ecuador debe incorporar soluciones de generación propias y firmes para reducir su dependencia de contratos temporales.
Consultores del sector advierten que la falta de planificación y los retrasos en nuevos proyectos mantienen al país vulnerable. Sin una expansión sostenida del parque de generación, la crisis eléctrica podría repetirse en los próximos años.
