El gasto directo de los hogares representó el 33,4% del consumo final en salud en 2024. Un estudio privado advierte sobre las dificultades económicas para acceder a consultas, medicamentos y tratamientos.

Quito, 4 de noviembre de 2026.— Las familias ecuatorianas siguen asumiendo una parte importante del financiamiento de la atención médica. Según las Cuentas Satélite de los Servicios de Salud del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), los hogares financiaron el 33,4% del gasto de consumo final en salud durante 2024, una proporción superior al 32,3% registrado en 2022.

En términos prácticos, esto significa que, por cada USD 100 contabilizados en ese indicador, aproximadamente USD 33,40 fueron financiados directamente por los hogares.

La cifra pone en evidencia uno de los desafíos del sistema sanitario ecuatoriano: garantizar atención médica oportuna sin que los costos comprometan la capacidad económica de las familias.

El gasto de bolsillo en salud aumenta su participación en Ecuador

Entre 2022 y 2024, la participación de los hogares en el gasto de consumo final en salud pasó del 32,3% al 33,4%, un incremento de 1,1 puntos porcentuales.

Aunque esta variación no significa necesariamente que cada familia haya gastado más dinero en términos absolutos, sí refleja un aumento de su participación relativa en el financiamiento del consumo sanitario.

Los desembolsos vinculados con consultas médicas, medicamentos, exámenes de diagnóstico y tratamientos pueden convertirse en una presión adicional para los hogares, especialmente cuando sus ingresos son limitados o irregulares.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la protección financiera constituye una dimensión fundamental de la cobertura sanitaria universal.

Uno de los principales riesgos aparece cuando los pagos médicos obligan a reducir otros gastos esenciales, recurrir al endeudamiento o postergar tratamientos.

Por ello, el problema no se limita a cuánto dinero destinan las familias a la salud, sino también a las consecuencias económicas que estos pagos pueden generar.

Un estudio privado analiza el impacto de los planes de salud inclusiva

En este contexto, Inmedical presentó los resultados de El Impacto Real, una investigación que recoge las experiencias y percepciones de personas vinculadas con su modelo de medicina prepagada inclusiva.

Según la información difundida por la empresa, el 84,1% de los participantes reportó que sus gastos mensuales en salud disminuyeron y se ubicaron en un rango de entre USD 10 y USD 50 desde que cuentan con el plan.

Este resultado corresponde a las respuestas de los encuestados y no constituye, por sí solo, una medición independiente del ahorro económico generado por el servicio.

El estudio también señala que el 87,28% de los participantes no disponía de otro seguro adicional, un dato que muestra la importancia que este mecanismo de cobertura tiene para las personas consultadas.

Sin embargo, los resultados no pueden extrapolarse al conjunto de la población ecuatoriana sin conocer la representatividad de la muestra y los procedimientos metodológicos utilizados.

El 83% de los encuestados percibe mejoras en su salud

Otro de los resultados difundidos por Inmedical está relacionado con la percepción de bienestar.

El 83% de los participantes manifestó que su estado de salud había mejorado, mientras que el 90% consideró que el microseguro representa un respaldo importante frente a emergencias médicas y gastos inesperados.

Estas cifras reflejan valoraciones personales y no necesariamente mejoras clínicas verificadas mediante indicadores médicos.

La composición de los afiliados también aporta información sobre las responsabilidades familiares.

Según los datos de la empresa, las mujeres representan el 65% de las personas afiliadas al plan.

Además, el 35% de los encuestados declaró tener bajo su responsabilidad al menos a una persona perteneciente a un grupo de atención prioritaria. Entre los dependientes identificados en el estudio, la mitad correspondía a niños y adolescentes menores de 15 años.

Estos resultados permiten observar la relación entre los gastos sanitarios, las necesidades de cuidado y la organización económica de los hogares participantes.

Postergar una consulta médica puede elevar los costos familiares

Wilson Peñafiel, gerente general de Inmedical, señaló que las dificultades económicas pueden llevar a las personas a retrasar la atención médica, con posibles consecuencias para su salud y su patrimonio.

“Cuando una familia no tiene con qué pagar una consulta, la posterga, y lo que empezó como algo menor puede terminar en una emergencia”, afirmó.

El directivo sostuvo que facilitar el acceso a consultas y tratamientos también puede contribuir a proteger los ahorros familiares y reducir el impacto económico de una enfermedad.

Sus declaraciones forman parte de la presentación del estudio empresarial y expresan la posición de Inmedical sobre los beneficios de su modelo de atención.

¿Qué cambia para las familias ecuatorianas?

La discusión sobre el gasto de bolsillo tiene implicaciones que van más allá de la contratación de seguros o planes privados.

Para las familias, una mayor protección financiera puede significar la posibilidad de recibir atención sin recurrir a préstamos, vender bienes o sacrificar gastos destinados a alimentación, educación y vivienda.

Para el sistema sanitario, el desafío consiste en ampliar el acceso efectivo a servicios médicos, mejorar la disponibilidad de medicamentos y fortalecer los mecanismos de financiamiento y cobertura.

Los planes privados pueden constituir una alternativa complementaria, pero su alcance depende de factores como las prestaciones incluidas, las exclusiones, los copagos y las condiciones contractuales.

En consecuencia, las experiencias recogidas por Inmedical aportan elementos al debate, aunque no permiten concluir que un modelo específico resuelva las barreras económicas de acceso a la salud.

El dato central permanece: en Ecuador, los hogares financian aproximadamente un tercio del consumo final en salud. Reducir la presión económica de esos pagos y evitar que una enfermedad se convierta también en una crisis financiera familiar continúa siendo un desafío para las políticas públicas y los mecanismos de protección sanitaria.

Fuente: Human Consultora Boutique


Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.

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