Ocho jóvenes hallados asesinados en Jujan son recordados por sus familias como trabajadores del campo, estudiantes y padres de familia. Exigen que la investigación esclarezca los hechos y rechazan cualquier intento de relacionarlos con bandas delictivas.

La tragedia que conmociona a Ecuador suma una nueva dimensión de dolor para las familias de los ocho jóvenes desaparecidos en Daule y hallados sin vida en Jujan.

Mientras esperan respuestas sobre las circunstancias del crimen, sus allegados enfrentan otro desafío: desmentir versiones que intentan vincular a las víctimas con organizaciones criminales.

Familiares, vecinos y amigos aseguran que los jóvenes eran conocidos en sus comunidades por dedicarse a la agricultura, los estudios, la mecánica y el trabajo diario para sostener a sus hogares.

El caso que conmocionó a Daule y al país

La desaparición ocurrió el pasado 31 de mayo, cuando ocho jóvenes salieron desde Daule con destino a Milagro a bordo de cuatro motocicletas.

Días después, sus cuerpos fueron encontrados dentro de sacos de yute abandonados en la vía Jujan-Babahoyo.

Las víctimas fueron identificadas como Jeremy Castro López, Anthony Martínez, Juan Carlos Martínez, Ariel Vera, Jackson C., Roy M., Andy Sáenz y Ricardo Castro.

El hallazgo generó indignación nacional y abrió una investigación para determinar las causas y responsables de la masacre.

Familiares rechazan versiones sobre presuntos vínculos criminales

Tras el hallazgo de los cuerpos, también apareció un cartel con amenazas atribuidas a grupos criminales.

Esto provocó especulaciones en redes sociales y algunos espacios informativos sobre una posible relación de las víctimas con organizaciones delictivas.

Sin embargo, sus familiares rechazan de manera categórica esas versiones.“Queremos desmentir rotundamente que ellos pertenecían a alguna banda.

Eran muchachos trabajadores, de campo, personas buenas y conocidas por toda la comunidad”, expresó Maritza López, familiar de dos de los fallecidos.

Según relató, Jeremy Castro alternaba labores en la construcción con el apoyo permanente a su familia en actividades agrícolas.

Del mismo modo, Jackson, de 17 años, estudiaba y trabajaba en el campo para contribuir económicamente en su hogar.

Los allegados sostienen que ninguna de las víctimas tenía antecedentes conocidos relacionados con actividades ilícitas.

Agricultores, estudiantes y padres de familia

Detrás de cada una de las víctimas existe una historia marcada por el trabajo y la responsabilidad familiar.

Anthony Martínez, de 23 años, deja una hija de tres años.

Ariel Vera, de 20, era padre de una niña de dos años.

Andy Sáenz, de 31 años, deja dos hijos menores mientras su esposa atraviesa un embarazo de cinco meses.

Santiago Sáenz, padre de Andy, recordó que su hijo trabajaba en actividades agrícolas y también como mecánico de motocicletas.

“Salió para resolver unos documentos relacionados con una motocicleta y nunca regresó”, relató.

La realidad descrita por las familias refleja la vida cotidiana de muchas comunidades rurales del Guayas, donde la agricultura constituye la principal fuente de ingresos.

Una comunidad marcada por el cultivo de arroz

José Tambo, vecino del sector, explicó que la mayoría de las familias del recinto vive del cultivo de arroz y que muchos jóvenes comienzan a trabajar desde temprana edad junto a sus padres.

“Son jornaleros, estudiantes y padres de familia. Aquí casi todos vivimos del arroz.

Desde pequeños aprenden a trabajar en el campo”, señaló.Según los testimonios, los jóvenes compartían actividades comunes para personas de su edad, como partidos de fútbol, recorridos en motocicleta y viajes recreativos durante los fines de semana.

Sus allegados afirman que esas actividades formaban parte de una convivencia normal entre amigos y rechazan que puedan interpretarse como indicios de actividades ilegales.

Investigación continúa bajo nuevo equipo de la UNASE

Los familiares informaron que un nuevo agente investigador de la Unidad Nacional Antisecuestros y Extorsión (UNASE) asumió el caso después de cambios internos en el equipo que llevaba las diligencias.

De acuerdo con los allegados, el funcionario ya mantuvo reuniones con los ocho núcleos familiares para informar sobre el avance de las investigaciones y coordinar nuevas acciones.

Las familias esperan que las autoridades determinen quiénes estuvieron detrás del crimen y cuáles fueron las circunstancias que rodearon la desaparición y posterior asesinato de los jóvenes.

La despedida de las víctimas

Tras varias horas de espera y los procedimientos forenses correspondientes, los cuerpos fueron entregados a sus familiares la tarde del jueves.

Los féretros partieron en caravana hacia la zona de la T de Salitre, donde amigos, vecinos y allegados preparaban los actos de despedida.

En medio del duelo, la principal exigencia de las familias sigue siendo la misma: justicia.

Mientras avanza la investigación, quienes conocieron a las víctimas insisten en que su memoria debe ser respetada y que ninguna especulación puede reemplazar los resultados oficiales de las autoridades.

  • Caso de los ocho desaparecidos de Daule: cronología completa.
  • Violencia criminal en Ecuador: cifras y análisis de 2026.
  • UNASE investiga hallazgo de cuerpos en la vía Jujan-Babahoyo.
  • Familias exigen justicia por jóvenes asesinados en Guayas.
  • Inseguridad y desapariciones en Ecuador: panorama actual.

Con información de – El Universo

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