Berlín, 6 dic (dpa) – La Cámara Baja del Parlamento alemán, el Bundestag, aprobó por mayoría absoluta una ley de pensiones muy controvertida en la propia coalición de conservadores y socialdemócratas del canciller Friedrich Merz y que amenazaba con la continuidad del Gobierno tras solo siete meses en funciones.
La ley encontró resistencia por parte de algunos miembros del propio grupo parlamentario conservador de Merz, cuyo ala joven amenazó con rechazarlo por temor a que los costes futuros ascendieran a miles de millones.
El envejecimiento de la población alemana significa que el número de personas en edad de trabajar disponibles para mantener los niveles actuales de pensiones para una proporción cada vez mayor de jubilados está disminuyendo, lo que aumenta la carga financiera de las prestaciones sociales para la próxima generación.
A pesar de la revuelta del ala joven, Merz logró su objetivo de conseguir la llamada «mayoría del canciller», es decir, la mayoría absoluta de votos de su coalición de conservadores y socialdemócratas (SPD), que requería al menos 316 votos a favor.
El proyecto de ley se aprobó con 318 votos a favor, 224 en contra y 53 abstenciones, según informó el vicepresidente de la cámara Bodo Ramelow. Al final, solo siete conservadores votaron en contra del paquete de reformas.
El obstáculo para que las medidas se aprobaran se redujo cuando los 64 legisladores del partido La Izquierda decidieron abstenerse de votar. Esto puede haber empujado a los escépticos entre los conservadores a apoyar el paquete, para no parecer dependientes del partido de extrema izquierda para impulsar las medidas.
«Esto no es el final de nuestra política de pensiones, sino solo el principio», anunció Merz tras la votación recordando que su Gobierno propondrá en 2026 una reforma integral de la pensiones.
El vicencanciller y titular alemán de Finanzas, el socialdemócrata Lars Klingbeil, se mostró aliviado por lo que calificó de «resultado claro». Llamó a dejar de lado las disputas y centrarse en lo importante.
«Esta coalición acaba de garantizar a millones de jubilados y jubiladas que recibirán una pensión suficiente y que las pensiones se mantendrán estables. Y esa es una decisión muy importante para personas que han trabajado mucho a lo largo de su vida».
Se evitó una crisis de gobierno
La votación del viernes evitó una crisis gubernamental inminente, ya que la coalición gobernante no había conseguido reunir el apoyo suficiente entre sus propias filas para aprobar las reformas. Si el Bundesrat, o Cámara Alta del Parlamento, aprueba el proyecto de ley el 19 de diciembre, la ley podrá entrar en vigor el 1 de enero.
Las reformas tienen por objeto estabilizar los niveles de las pensiones, así como ampliar las pensiones de las mujeres que han estado sin trabajar durante años mientras criaban a sus hijos.
Los otros dos proyectos de ley sobre pensiones -que aumentan las pensiones de jubilación y ofrecen incentivos fiscales para seguir trabajando después de la edad de jubilación- no fueron objeto de controversia dentro de la coalición.
Rebelión juvenil
Según el proyecto de ley aprobado, el nivel de las pensiones se mantendrá en el 48 % de los ingresos medios hasta 2031. El objetivo es evitar que los aumentos anuales de las pensiones se queden por detrás de los ingresos en Alemania.
A medida que más baby boomers pasan de ser contribuyentes a jubilados, el sistema de pensiones se verá cada vez más respaldado por fondos fiscales. Esto supondrá un coste estimado de 11.000 millones de euros (12.800 millones de dólares) solo en 2031.
Los jóvenes conservadores acusan a la ministra de Trabajo, la socialdemócrata Bärbel Bas, de ir más allá del acuerdo de coalición alcanzado entre los partidos cuando asumieron el cargo.
Merz se puso del lado del SPD en la disputa. Los rebeldes de las pensiones fueron cortejados en reuniones individuales, lideradas sobre todo por el líder del grupo parlamentario, Jens Spahn, para quien la votación de hoy fue también un voto de confianza en su papel de liderazgo.
La decisión de Merz el jueves por la noche de buscar una «mayoría del canciller» subrayó que también era una prueba de confianza en su coalición y, en última instancia, en su supervivencia. Algunos comentaristas consideraron la medida como un voto de confianza indirecto.
Se avecinan tiempos difíciles
La disputa sobre las pensiones ha dejado cicatrices duraderas. La confianza entre Merz y los jóvenes conservadores se ha visto seriamente dañada.
Es probable que el grupo joven mantenga su línea firme en la defensa de los intereses de la generación más joven, especialmente en la amplia reforma de las pensiones prevista para el próximo año.
Para la coalición, 2026 plantea varios retos: hay elecciones previstas en cinco estados federados, entre ellos Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Sajonia-Anhalt, donde la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) obtiene alrededor del 40 % en las encuestas.
Es probable que las decisiones sobre las reformas se tomen en un modo de campaña casi permanente y sean más duras que las que la coalición impulsó en sus primeros siete meses, cuando solo hubo unas elecciones regionales, en Renania del Norte-Westfalia.
