Los resultados de PISA 2025 encendieron las alarmas: Ecuador retrocedió en lectura, matemáticas y ciencias. Especialistas advierten que una reforma profunda necesitará continuidad durante más de una década.
Ecuador enfrenta una carrera contra el tiempo para recuperar los aprendizajes perdidos. Los estudiantes de 15 años obtuvieron 393 puntos en ciencias, 385 en lectura y apenas 366 en matemáticas en PISA 2025, resultados inferiores a los alcanzados por el país en su anterior participación. La evaluación abarcó a 9.128 estudiantes ecuatorianos de 266 instituciones educativas.
Pero detrás de las cifras aparece una advertencia todavía más inquietante: estudiantes ecuatorianos acumularían un rezago equivalente de hasta dos años en lectura y tres años en matemáticas, según el especialista en evaluación educativa Harvey Sánchez.
Y revertir esa realidad no ocurrirá de un año para otro.
El expresidente Rafael Correa advirtió que una transformación integral del sistema educativo podría necesitar más de una década para mostrar resultados concretos, porque las políticas educativas requieren continuidad y sus efectos se observan a largo plazo.
Las declaraciones y datos que originan esta información fueron recogidos por la periodista Licenia Espinel, de Radio Pichincha, en una cobertura publicada este miércoles 24 de septiembre de 2026 bajo el título “Superar el rezago educativo en Ecuador podría tardar más de una década”.
Nota original de Licenia Espinel en Radio Pichincha
El problema tiene una consecuencia inmediata: los adolescentes que hoy presentan dificultades para comprender textos o resolver problemas cotidianos llegarán a la universidad y al mercado laboral mucho antes de que una reforma estructural pueda mostrar todos sus resultados.
PISA confirma el golpe: Ecuador retrocedió en las tres áreas
Los resultados de PISA 2025, divulgados el 8 de septiembre, colocaron cifras concretas a la preocupación.
Ecuador alcanzó 393 puntos en ciencias, 385 en lectura y 366 en matemáticas, mientras los promedios de la OCDE se situaron en 484, 463 y 465 puntos, respectivamente.
Frente a la participación anterior de Ecuador, la caída fue particularmente fuerte en lectura.
Pero hay un dato todavía más preocupante: solo 20 % de los estudiantes ecuatorianos alcanzó el nivel mínimo de desempeño en matemáticas, frente al 65 % del promedio de la OCDE. En lectura llegó al 38 % y en ciencias al 40 %.
PISA no evalúa únicamente cuánto contenido puede recordar un estudiante. Busca determinar si es capaz de utilizar sus conocimientos para interpretar información, razonar y resolver problemas.
Por eso, detrás de una caída en matemáticas o lectura existe una consecuencia que puede acompañar al estudiante durante años.
Correa advierte: recuperar la educación podría tomar más de una década
Correa sostuvo que cualquier reforma integral del sistema educativo necesitará políticas sostenidas y que sus resultados no serán inmediatos.
Según el exmandatario, las decisiones que se adopten ahora tendrán consecuencias sobre el futuro educativo y social del país.
Correa considera que Ecuador atraviesa una “crisis educativa profunda” y sostiene que durante su administración existieron mejoras en diferentes áreas, no únicamente presupuestarias.
Como referencia mencionó los resultados de la evaluación de 2017, que fueron superiores a los registrados actualmente.
El exmandatario también relacionó la exclusión escolar con una mayor vulnerabilidad de los jóvenes frente a organizaciones criminales y cuestionó la respuesta del Estado ante el deterioro educativo.
Hasta tres años de rezago: la advertencia de Harvey Sánchez
El especialista en evaluación educativa Harvey Sánchez, cuyas declaraciones también fueron recogidas por Licenia Espinel para Radio Pichincha, advierte que los estudiantes ecuatorianos de 15 años presentan un rezago de hasta dos años en lectura y tres años en matemáticas.
Entrevista original a Harvey Sánchez publicada por Radio Pichincha
La brecha afecta, según Sánchez, la capacidad para comprender textos, distinguir hechos de opiniones y resolver cálculos y problemas cotidianos.
En matemáticas, algunos estudiantes llegan al bachillerato sin dominar adecuadamente conceptos como fracciones, porcentajes o tasas de interés.
Sánchez sostiene que aproximadamente el 80 % de los estudiantes no puede comprender ni resolver determinados problemas de la vida cotidiana.
La preocupación es inmediata: estos adolescentes intentarán ingresar en los próximos años a universidades, institutos tecnológicos o directamente al mercado laboral llevando consigo aprendizajes que el sistema educativo no consiguió consolidar.
La desigualdad económica también entra al aula
La crisis no afecta de la misma manera a todos los estudiantes.
Según el análisis de Sánchez recogido por Radio Pichincha, dentro del propio sistema público los estudiantes pertenecientes a familias con mejores condiciones económicas pueden obtener resultados hasta 40 % superiores frente a quienes provienen de hogares desfavorecidos.
Cuando se compara el sistema público con el privado, la brecha de aprendizaje podría alcanzar el 80 %, de acuerdo con el especialista.
La desigualdad económica termina convirtiéndose así en desigualdad educativa.
Y el efecto es acumulativo: quien comienza su trayectoria escolar con menos recursos puede avanzar durante años con menores oportunidades hasta terminar compitiendo por el mismo cupo universitario o puesto de trabajo que estudiantes que tuvieron condiciones considerablemente mejores.
Falta de materiales, ausentismo y violencia agravan el problema
Los problemas académicos conviven con dificultades dentro de las propias instituciones.
Según las cifras citadas por Sánchez, 51 % de los estudiantes reportó falta de materiales educativos.
A ello se suman infraestructura deteriorada, ausentismo, acoso escolar y disminución de la matrícula en determinados grupos de edad.
El especialista también vinculó la exclusión educativa con el riesgo de captación de adolescentes por organizaciones criminales.
En el caso de Esmeraldas, citó reportes según los cuales cerca del 30 % de los jóvenes estaría incorporándose a estructuras vinculadas con el crimen organizado y narcotráfico. La cifra corresponde a los datos mencionados por Sánchez y no constituye una estimación nacional.
La advertencia coloca a la educación en un terreno que supera las aulas: mantener a un adolescente dentro del sistema educativo también puede convertirse en una política de prevención social frente al crimen organizado.
Bullying e inteligencia artificial: los nuevos desafíos llegan antes que las respuestas
La escuela ecuatoriana enfrenta además problemas que hace apenas unos años tenían una dimensión diferente.
Según los datos citados por Sánchez, 23 % de los estudiantes reportó haber sido víctima de acoso o violencia escolar, mientras 52 % utiliza semanalmente herramientas de inteligencia artificial para realizar tareas.
La inteligencia artificial abre enormes posibilidades educativas, pero plantea una pregunta que las escuelas deberán resolver rápidamente: ¿los estudiantes la utilizan para ampliar su aprendizaje o simplemente para obtener respuestas?
El reto ya no consiste únicamente en entregar computadoras o acceso a internet. También exige desarrollar pensamiento crítico y nuevas capacidades para trabajar con tecnologías que avanzan a una velocidad mucho mayor que las reformas curriculares.
Gobierno reconoce las brechas y anuncia un plan
La ministra de Educación, Gilda Alcívar, reconoció después de conocerse los resultados de PISA que Ecuador mantiene brechas en lectura, matemáticas y ciencias.
El Gobierno anunció un Plan de Reforzamiento del Aprendizaje, basado en un currículo por competencias que busca que los estudiantes no se limiten a memorizar contenidos, sino que sean capaces de utilizarlos en situaciones cotidianas.
Esta respuesta introduce una precisión indispensable en el debate político: los resultados obtenidos por estudiantes de 15 años no pueden atribuirse exclusivamente a una sola administración, porque reflejan una trayectoria educativa construida durante varios gobiernos.
Pero precisamente por esa razón, cualquier solución tampoco puede depender únicamente de uno.
Hay una señal positiva: los estudiantes quieren aprender
En medio de las cifras negativas aparecen señales que impiden reducir el problema a una supuesta falta de interés de los jóvenes.
Los datos analizados por Sánchez muestran altos niveles de curiosidad y disposición al esfuerzo entre los estudiantes. La paradoja es evidente: existe interés por aprender, pero el sistema no siempre consigue transformar esa disposición en conocimientos y competencias sólidas.
La pregunta entonces cambia.
Ya no es únicamente por qué los estudiantes obtienen malos resultados.
Es también:
¿por qué un sistema que tiene jóvenes dispuestos a aprender no consigue entregarles las herramientas suficientes para hacerlo?
Una generación no puede esperar diez años
Este es el verdadero drama detrás de PISA.
Una reforma educativa puede necesitar más de una década para consolidarse.
Pero un estudiante no dispone de diez años para volver a tener 15.
Los adolescentes evaluados en 2025 estarán entrando a la universidad, buscando empleo, formando familias y tomando decisiones económicas mucho antes de que una transformación estructural del sistema pueda mostrar todos sus resultados.
Ecuador necesita, por tanto, dos respuestas simultáneas: una política educativa de largo plazo que sobreviva a los cambios de Gobierno y acciones inmediatas para recuperar los aprendizajes de quienes ya están dentro del sistema.
Porque detrás de los 366 puntos en matemáticas, 385 en lectura y 393 en ciencias no existe únicamente una clasificación internacional.
Existe una generación.
Y lo que Ecuador no consiga enseñarle hoy puede acompañarla durante décadas.
Fuente y crédito periodístico
Esta nota de Confirmado.net fue contextualizada y ampliada a partir de la información elaborada por la periodista Licenia Espinel para Radio Pichincha, publicada el 24 de septiembre de 2026.
Como antecedentes de la cobertura, Espinel publicó además el 14 de septiembre la entrevista con Harvey Sánchez sobre los hasta tres años de rezago y, el 8 de septiembre, el análisis de los resultados generales de PISA 2025.
Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.
