El embalse Mazar se encuentra a menos de 10 metros de su nivel crítico, mientras Amaluza ya registra una cota inferior a su mínimo operativo de referencia. Especialistas plantean racionamientos programados para evitar una crisis eléctrica más severa.
La posibilidad de nuevos apagones en Ecuador vuelve a encender las alarmas. Este miércoles 14 de octubre de 2026, especialistas de gremios técnicos plantearon establecer cortes de electricidad programados de entre cuatro y cinco horas para reducir la demanda nacional y preservar las reservas de agua del embalse Mazar, uno de los componentes estratégicos del sistema hidroeléctrico ecuatoriano.
La propuesta surge en un momento de creciente preocupación por la caída de los niveles de los embalses que alimentan el complejo hidroeléctrico Paute. Según los registros citados por los especialistas, a las 16:00 del miércoles Mazar se encontraba en 2.124,94 metros sobre el nivel del mar, apenas 9,94 metros por encima de la cota crítica de referencia de 2.115 metros.
Carlos Andrade, integrante de la Comisión de Electricidad del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de Pichincha (CIEEPI), advirtió sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas para evitar un escenario similar al de 2024, cuando los racionamientos eléctricos llegaron a extenderse hasta 14 horas diarias.
La propuesta de los técnicos no constituye, por ahora, una disposición oficial de cortes generalizados para hogares y comercios.
¿Por qué los técnicos proponen apagones de cuatro a cinco horas en Ecuador?
La recomendación busca disminuir temporalmente el consumo eléctrico para reducir la presión sobre las centrales hidroeléctricas y conservar el agua disponible en los embalses.
Andrade planteó establecer un esquema nacional de racionamientos ordenados que incluya a los sectores residencial, comercial e industrial, en lugar de concentrar las restricciones exclusivamente en las actividades productivas.
El objetivo es distribuir los esfuerzos de reducción de demanda y evitar que el agotamiento de las reservas hídricas obligue posteriormente a aplicar interrupciones más prolongadas.
La propuesta aparece en medio de las restricciones eléctricas que ya afectan al sector industrial ecuatoriano, para el cual se anunciaron desconexiones de hasta 72 horas semanales desde el 12 de octubre.
El planteamiento de los especialistas abre un debate sobre la distribución de los costos de la crisis energética: mantener las restricciones concentradas en las industrias o extender los racionamientos a otros consumidores para preservar la capacidad de generación.
Embalse Mazar: ¿cuánto falta para llegar al nivel crítico?
Los datos proporcionados por los técnicos muestran una situación delicada en dos embalses fundamentales para la producción hidroeléctrica.
| Indicador | Nivel al 14 de octubre |
|---|---|
| Embalse Mazar | 2.124,94 metros |
| Cota crítica de referencia de Mazar | 2.115 metros |
| Diferencia respecto de la cota crítica | +9,94 metros |
| Embalse Amaluza | 1.974,14 metros |
| Mínimo operativo de referencia de Amaluza | 1.975 metros |
| Diferencia respecto del mínimo | −0,86 metros |
Cotas reportadas a las 16:00 del 14 de octubre de 2026, según la información proporcionada. Son mediciones puntuales, sujetas a variación.
Mazar forma parte del sistema hidroeléctrico del río Paute, integrado por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora, cuya capacidad instalada conjunta alcanza aproximadamente 1.757 megavatios (MW).
Su importancia radica en que el agua almacenada contribuye a sostener la generación eléctrica en distintas instalaciones del complejo.
La situación de Amaluza también genera preocupación porque este embalse abastece directamente a la central Paute-Molino, una de las principales fuentes de electricidad del país.
No obstante, la diferencia entre el nivel de un embalse y su cota crítica no permite calcular directamente cuántos días de generación quedan. Para determinarlo se requieren datos adicionales sobre volumen útil, caudales de ingreso, descargas y condiciones de operación.
El riesgo de repetir los apagones de 2024
La advertencia de los especialistas remite a la crisis eléctrica de 2024, cuando Ecuador enfrentó prolongados racionamientos debido a la combinación de sequía, limitada disponibilidad hidroeléctrica y problemas en la generación térmica.
Durante ese período, los cortes alcanzaron hasta 14 horas diarias en determinados momentos, con consecuencias para la producción, el comercio, la educación y las actividades familiares.
Andrade advirtió que el país mantiene una capacidad termoeléctrica de respaldo insuficiente para responder adecuadamente a una reducción sostenida de la generación hidroeléctrica.
El especialista también cuestionó la falta de información oficial suficientemente clara sobre las causas de las interrupciones eléctricas.
La preocupación se relaciona con un problema estructural: la elevada dependencia de la generación hidroeléctrica vuelve al sistema vulnerable cuando disminuyen los caudales y no existe suficiente capacidad alternativa disponible.
¿Cómo reducir el consumo eléctrico sin paralizar la economía?
Gonzalo Arias, integrante de la Comisión de Eficiencia Energética, planteó medidas complementarias para disminuir el consumo sin afectar innecesariamente las actividades productivas y cotidianas.
Entre las recomendaciones destacan:
- Identificar los horarios de mayor demanda industrial y trasladar determinadas operaciones a períodos de menor consumo.
- Realizar auditorías energéticas para detectar pérdidas y equipos ineficientes.
- Optimizar los sistemas de climatización, refrigeración y calentamiento de agua.
- Mejorar la eficiencia de la iluminación en hogares, comercios e industrias.
- Incentivar la utilización de equipos eléctricos de menor consumo.
Estas acciones pueden contribuir a reducir la demanda y mejorar el aprovechamiento de la electricidad disponible.
Sin embargo, los especialistas advierten que el ahorro energético no resuelve por sí solo los problemas de generación y abastecimiento.
¿Qué debe hacer Ecuador para evitar una nueva crisis eléctrica?
Los gremios técnicos consideran indispensable recuperar la capacidad de generación termoeléctrica, renovar equipos obsoletos y diversificar las fuentes de suministro.
Estas inversiones permitirían reducir la dependencia de las centrales hidroeléctricas y mejorar la capacidad de respuesta durante períodos de escasez de lluvias.
La situación también exige una planificación más rigurosa de las reservas hídricas y una comunicación pública oportuna sobre el estado del sistema eléctrico.
Por ahora, los cortes de cuatro a cinco horas constituyen una propuesta técnica, no una decisión gubernamental confirmada.
La principal interrogante es si las autoridades conseguirán preservar las reservas de Mazar y recuperar suficiente generación antes de que la reducción de los niveles de agua obligue a adoptar restricciones adicionales.
La evolución de los embalses, la disponibilidad de generación térmica y las decisiones oficiales determinarán si Ecuador puede evitar que la actual emergencia se transforme en una nueva crisis de apagones generalizados.
Fuente: Informa Ecuador
Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.
