Viena, 15 oct (dpa) – Uno de los vagones tiene bar y piano. En otros hay lavabos dorados y hasta una bañera. En un tren así se puede viajar con estilo y todas las comodidades imaginables. Pero el proyecto de la empresaria Jovanka Porsche pretende ofrecer algo más que lujo sobre rieles.
Bajo el lema «Caminos hacia el futuro», un grupo de personalidades influyentes y mentes brillantes viajará, principalmente en tren, desde Duisburgo, en Alemania, hasta Xi’an, en China, entre el 18 de octubre y el 4 de noviembre.

Con esta iniciativa, Porsche quiere inaugurar un formato de conferencias que apueste por los encuentros personales y el intercambio profundo de ideas.
A su juicio, los grandes eventos, como el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, se han convertido en una sucesión interminable de reuniones. «Nadie tiene tiempo de verdad. Eso nunca terminó de convencerme», afirma la empresaria, de 67 años, que vivió durante mucho tiempo en Asia y fundó en 2022 el centro de estudios Global Neighbours, con sede en Viena.
Un viaje por la legendaria Ruta de la Seda
Porsche financia de su propio bolsillo esta experiencia piloto, aunque aspira a desarrollar un modelo de negocios similar al del Foro Económico Mundial. En Davos, las membresías cuestan sumas elevadas y las tarifas de participación suelen alcanzar cifras de cinco dígitos.
Los participantes utilizarán tres trenes de lujo para atravesar Europa y llegar hasta Asia. El recorrido comenzará en Duisburgo, en el oeste de Alemania, y tendrá como primera gran escala Estambul.
Desde allí, los viajeros tomarán un avión hasta Samarcanda, en Uzbekistán, donde abordarán otro tren rumbo a Almaty, en Kazajistán. Finalmente, desde Khorgos, en la frontera entre Kazajistán y China, continuarán hasta Xi’an, la ciudad china famosa por su ejército de guerreros de terracota.
La ruta sigue los pasos de la legendaria Ruta de la Seda, que durante siglos fue un eje fundamental del intercambio entre Oriente y Occidente. Según Porsche, su versión moderna suele interpretarse erróneamente como un mero instrumento de expansión de China.
Pasajeros que suben y bajan, pero las ideas siguen viajando
A pocos días de la partida, la lista de participantes reúne unos 80 nombres, entre ellos científicos y figuras de la política como Armin Laschet, Philipp Rösler y el excanciller austríaco Christian Kern. El artista Anselm Kiefer todavía está evaluando si se sumará a alguno de los tramos.
También figuran Jean-Rémy von Matt, cofundador de la agencia de publicidad Jung von Matt, y Tim Höttges, director ejecutivo del grupo Deutsche Telekom.
Sin embargo, no todos viajarán juntos. Por razones de espacio, en cada tramo habrá apenas unos 30 pasajeros. «Todos tienen que entrar en un mismo vagón para comer y debatir», explica Porsche. Por eso, la mayoría recorrerá solo una parte del trayecto y luego dejará su lugar a nuevos viajeros.
La idea es que las conversaciones no se pierdan entre los brindis y los paisajes que pasan por la ventanilla. Los temas abarcarán desde el urbanismo y la inteligencia artificial hasta la seguridad alimentaria y el futuro del trabajo.
En varias de las escalas se organizarán debates abiertos al público, por invitación de las ciudades anfitrionas. Las conclusiones de estas sesiones de reflexión colectiva se publicarán posteriormente para contribuir a las discusiones sobre cada uno de los temas abordados.
Duisburgo, el punto de partida de una travesía con mensaje
La elección de Duisburgo como punto de partida no es casual. «Elegimos Duisburgo por su simbolismo», cuenta Porsche.
La ciudad alemana alberga el mayor puerto fluvial del mundo y está conectada con China mediante una ruta ferroviaria de mercancías de 11.000 kilómetros de extensión.
La empresaria tampoco oculta que uno de los objetivos del proyecto es promover una mejor comprensión de China. Según cuenta, en los círculos políticos alemanes suele escuchar comentarios como «China es tóxica».
«La arrogancia occidental siempre me molestó», afirma Porsche, que pretende tender puentes entre culturas y promover un diálogo menos condicionado por los prejuicios.
Y aunque este primer viaje todavía no comenzó, la empresaria ya tiene en mente el próximo destino. Para 2027 está prevista una nueva travesía ferroviaria, esta vez por Kenia, con la misma propuesta: viajar, conversar y pensar el futuro.
